{"id":66451,"date":"2024-10-14T07:03:32","date_gmt":"2024-10-14T13:03:32","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=66451"},"modified":"2024-10-14T07:03:33","modified_gmt":"2024-10-14T13:03:33","slug":"guardianes-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=66451","title":{"rendered":"GUARDIANES DE LA VIDA"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cLa ceguera es tan fuerte y expansiva, que tambi\u00e9n nuestro natural entorno viviente, requiere de custodios en la lucha contra la pobreza extrema, el hambre y la acci\u00f3n clim\u00e1tica\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ser buen ciudadano significa que seamos virtuosos guardianes de todo lo que nos circunda y tiene vida, comenzando por nosotros mismos en la ayuda. Sin embargo, cuando se desgarra este af\u00e1n y desvelo, suele producirse un cambio de aires verdaderamente deshumanizador e inhumano. Nuestro semejante, que deber\u00edamos proteger y amar, se convierte en el adversario a combatir, generando un clima de violencia y de enfrentamientos, que nos dejan sin palabras. Y as\u00ed, como si fuese algo normal, continuamos sembrando destrucci\u00f3n, dolor, muerte. Nada puede justificar estos actos, necesitamos prevenir este aluvi\u00f3n de atrocidades, comenzando por preservar el ordenamiento jur\u00eddico internacional, los derechos humanos, as\u00ed como la distintiva existencia silvestre.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro linaje humano tiene que dar continuidad de supervivencia, lo que nos demanda reorientar r\u00e1pidamente su br\u00fajula moral hacia la justicia y la libertad para todos y en todo el planeta, para que indivisos tengamos la oportunidad de vivir con igual dignidad y autonom\u00eda. Para subsanar esta enfermedad mortecina, precisamos adentrarnos mar adentro en nuestra propia conciencia, reencontrarnos y acabar con el sonido de las armas. Pienso en los ni\u00f1os, en tantas gentes hu\u00e9rfanas y desamparadas, en el da\u00f1o esparcido, que no puedo por menos que hacer una llamada a la reconstrucci\u00f3n, a trav\u00e9s de esas afluencias dispuestas a extender el abrazo para infundir aliento. Quiz\u00e1s tengamos que salir todos de nuestros intereses personales, pues comencemos por uno mismo.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Verdaderamente, requerimos sumar latidos conciliadores, reunir pulsos que armonicen, abrirnos al di\u00e1logo, que la concordia se afianza \u00fanicamente a golpe de coraz\u00f3n, no separada de los deberes de justicia, sino alimentada por el sacrificio de cada ser humano por min\u00fasculo que nos parezca, convirti\u00e9ndonos en ciudadanos de bondad, bien y clemencia. Se est\u00e1 condenando a los m\u00e1s indefensos, una y otra vez, a un sufrimiento, horror y expiraci\u00f3n inimaginables. Los desplazamientos incesantes, los persistentes bombardeos, sumado a las continuas restricciones al acceso de ayuda humanitaria, nos est\u00e1n dejando sin esp\u00edritu humanitario. Ojal\u00e1 aumente el n\u00famero de observadores, para dar una respuesta a esta locura mortecina.<br><\/p>\n\n\n\n<p>La ceguera es tan fuerte y expansiva, que tambi\u00e9n nuestro natural entorno viviente, requiere de custodios en la lucha contra la pobreza extrema, el hambre y la acci\u00f3n clim\u00e1tica. En efecto, uno debe ser el guardi\u00e1n de su esp\u00edritu. El \u00e9xito de toda batalla an\u00edmica se juega en su comienzo, en la capacidad para interrogarnos y poder discernir aquella realidad que nos fraterniza, huyendo de este modo de los vac\u00edos y de los vicios. La humanidad tiene que sentirse familia, encontrar sus v\u00ednculos; s\u00f3lo, de este modo, podremos fortalecernos y estar atentos, para no ser presa f\u00e1cil de una sociedad convertida en un aut\u00e9ntico manicomio, que a\u00fan no ha llegado a valorar la vida, de la que todos formamos parte y, a la vez, somos acci\u00f3n. Al fin y al cabo, hay que rehacerse y nacer cada d\u00eda.<br><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, renovarse es fuente de vida; y, cada ser, es el depositario de su fuente. Debe serlo. Para conseguirlo hemos de renunciar al orgullo, a ese af\u00e1n dominador que nos aplasta, volver a la humildad, para obtener el tesoro de la paz e instaurar la civilizaci\u00f3n del amor. En consecuencia, aquellas partes en conflicto han de aprovechar las opciones diplom\u00e1ticas puestas sobre la mesa, no los artefactos que tienen a su lado, que pueden convertirse en un juego de probabilidades tan terribles como temibles. Por consiguiente, tan solo una vida ofrecida a los dem\u00e1s merece ser vivida. No podemos desmembrarnos. Somos el mejor concierto de la creaci\u00f3n y, como tal, tenemos que armonizar un nuevo orden po\u00e9tico, nunca de poder, ya que la verdadera vida de cada uno est\u00e1 impresa en la de todos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero \u201cLa ceguera es tan fuerte y expansiva, que tambi\u00e9n nuestro natural entorno viviente, requiere de custodios en la lucha contra la pobreza extrema, el hambre y la acci\u00f3n clim\u00e1tica\u201d. 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