{"id":67596,"date":"2024-10-28T07:33:23","date_gmt":"2024-10-28T13:33:23","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=67596"},"modified":"2024-10-28T07:33:56","modified_gmt":"2024-10-28T13:33:56","slug":"asegurar-nuestrofuturo-desde-el-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=67596","title":{"rendered":"ASEGURAR NUESTRO FUTURO DESDE EL CORAZ\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cCada d\u00eda corremos el riesgo de perder el dominio, de ser esclavos de un mercado de intereses que negocian con nuestros sentimientos, lo que genera una continua contradicci\u00f3n entre lo que decimos y luego hacemos\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Todo tiene un sentido y una orientaci\u00f3n, lo que nos exige activar la c\u00e1tedra viviente a golpe de latidos, que es como se reconstruye la autenticidad y se impulsa las verdaderas fuentes de vida. El encaje de la apariencia, envuelto entre falsos lenguajes mundanos, \u00fanicamente ofertan un mercado de vicios y vac\u00edos. Hay que tomar conciencia, pues, de la realidad para no entrar en discordancia; comenzando por interrogarse uno as\u00ed mismo, en lugar de procurar algunas satisfacciones superficiales y de aparentar lo que no quiero ser. Cada d\u00eda corremos el riesgo de perder el dominio, de ser esclavos de un mercado de intereses que negocian con nuestros sentimientos, lo que genera una continua contradicci\u00f3n entre lo que decimos y luego hacemos. Venderse o comercializarse, por tanto, es un despilfarro al esfuerzo, cuyo \u00f3rgano es nuestro mayor tesoro m\u00edstico-vivencial.<br><\/p>\n\n\n\n<p>D\u00e9jennos ser lo que queramos ser, siempre que pongamos voluntad en los reencuentros; solo as\u00ed, podremos ser m\u00e1s poes\u00eda que poder. El verso une, mientras el poder\u00edo esclaviza. Tan solo de este modo, nuestro interior puede acoger y ofrecer un hogar de bondad y bien. En consecuencia, necesitamos que las acciones se pongan y se repongan desde el verdadero afecto, jam\u00e1s desde el ego\u00edsmo, que es como todo se templa y armoniza con ferviente naturalidad. Indudablemente, hemos de sentir el n\u00edveo pulso en todos los abecedarios. Sin embargo, cuando abandonamos el coraz\u00f3n, perdemos potencia y recursos para reorganizar nuestra propia existencia. Realmente el astro y sus moradores pueden cambiar, pero en absoluto con armas, si no poniendo el alma en relaci\u00f3n; volvi\u00e9ndonos m\u00e1s humanos, a trav\u00e9s de los gestos de cada cual y con aire de sanaci\u00f3n amistosa.<br><\/p>\n\n\n\n<p>La incoherencia nos est\u00e1 enfermando mar adentro y esto es grave, grav\u00edsimo. No olvidemos que el coraz\u00f3n tiene argumentos que la mente desconoce. Quiz\u00e1s, por eso, cada aurora estamos m\u00e1s hambrientos de proximidad, compasi\u00f3n y ternura. Precisamos de miradas que nos despierten y acaricien. Ser\u00e1 el mejor desarme, para ganar confianza entre los pueblos, prevenir conflictos entre an\u00e1logos, asegurando la seguridad colectiva cre\u00edble y eficaz, con un mayor control de los armamentos y un \u00a1no rotundo! a la expansi\u00f3n de indumentarias vengativas. El idioma, ubicado en las entretelas del ser humano, es tan universal y cristalino como el firmamento, lo que requiere de nosotros una fuerte dosis de sensibilidad para entenderlo, compartirlo y hablarlo. Por consiguiente, la pasividad es el mayor tormento; ya que somos ciudadanos de di\u00e1logo y de relaci\u00f3n penetrante, con su s\u00edstole y di\u00e1stole.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Comprenderse es primordial para poder salir de la oscura c\u00e1mara de los horrores y entrar en la luz, lo que nos demanda paciencia, pero persistencia de igual forma, ante un mundo dividido como jam\u00e1s y desbordado por mil batallas, que lo \u00fanico que hacen es confundirnos y que no prevalezca ni el sentido com\u00fan, ni la diplomacia para aminorar las tensiones. Sin duda, hay que poner m\u00e1s coraz\u00f3n en el obrar, fuente y origen de todo bien. Pensemos que, la peor de las prisiones, radica en un palpitar encerrado en s\u00ed mismo. Por otra parte, a poco que nos adentremos en las pol\u00edticas gubernamentales dise\u00f1adas para impulsar el crecimiento econ\u00f3mico mundial, nos daremos cuenta adem\u00e1s, que est\u00e1n teniendo un efecto devastador en la salud mental de las personas, sobre todo en aquellas gentes desfavorecidas y en situaci\u00f3n de pobreza.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Al fin y al cabo, lo esencial es invisible para los ojos. Singularmente solo se ve bien con el coraz\u00f3n, del que emana la aut\u00e9ntica vida, al ser el \u00fanico capaz de fecundizar esa intensa corriente de vida interior, conocida como sue\u00f1os y que es lo que, verdaderamente, nos ilusiona y transforma. Nuestra principal obligaci\u00f3n pasa por reconstruirnos desde nuestras propias miserias. Desde luego, no hay mejor reparaci\u00f3n que un esp\u00edritu cooperante, dispuesto a entregarse y preparado siempre para consolar las percusiones heridas. Ojal\u00e1 seamos capaces de darle esp\u00edritu a esta tierra, reinventando el celeste amor de amar amor, all\u00e1 donde pensamos que la capacidad de remar ha muerto. Queriendo, todo puede renacerse, es cuesti\u00f3n de cultivar el abrazo conjunto, solidario y fraterno. A un enamorado de este culto afectuoso, ninguna ingratitud lo amortaja y tampoco ninguna indiferencia lo cansa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero \u201cCada d\u00eda corremos el riesgo de perder el dominio, de ser esclavos de un mercado de intereses que negocian con nuestros sentimientos, lo que genera una continua contradicci\u00f3n entre lo que decimos y luego hacemos\u201d. 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