{"id":69124,"date":"2024-11-19T07:34:11","date_gmt":"2024-11-19T13:34:11","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=69124"},"modified":"2024-11-19T07:34:12","modified_gmt":"2024-11-19T13:34:12","slug":"hacia-un-espiritu-de-reparacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=69124","title":{"rendered":"HACIA UN ESP\u00cdRITU DE REPARACI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<br><br>\u201cEl sentido moral es un abecedario imprescindible para uno sentirse bien y poder abandonar la parte de bestia salvaje que todos llevamos consigo\u201d.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Las ruinas est\u00e1n ah\u00ed, por todos los rincones del planeta. Hemos de repararlas en uni\u00f3n y en comuni\u00f3n de pulsos, no hay otro modo de hacerlo. Para ello, tenemos que enmendar caminos recorridos, reconstruirnos activando otra mentalidad menos dominante y m\u00e1s servicial, que al menos sepa escuchar a los oprimidos para entrar en sinton\u00eda, y no viva ego\u00edstamente en su espacio, donde no impera ni el bien hogare\u00f1o ni la mirada que nos armoniza. Cualquier defensa de toda existencia, requiere del don de la justicia, pero tambi\u00e9n de la incondicional gracia cooperante. Solo as\u00ed podremos pensar y generar un orbe abierto, con una pr\u00e1ctica de acogida fraterna y de b\u00fasqueda com\u00fan de la verdad. Desde luego, en medio del desastre dejado por la siembra de tantas incoherencias humanas a lo largo de nuestra historia, insertas bajo el poder abusivo del ostentar, que considera normal o racional lo que no es m\u00e1s que egocentrismo e indiferencia, no cabe otra situaci\u00f3n que la de repensar en un dinamismo social restaurador, que reconstruya mejor y aliente el preciso orden social y \u00e9tico de las cosas. Adem\u00e1s, el sentido moral es un abecedario imprescindible para uno sentirse bien y poder abandonar la parte de bestia salvaje que todos llevamos consigo.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Los caminos restauradores no son f\u00e1ciles, es cierto, no solo requiere de un sustento de amor, tambi\u00e9n exige una m\u00edstica, un latido diferente que haga renacer otro aire m\u00e1s reformador; puesto que no es suficiente la buena intenci\u00f3n, es indispensable una fuerza creativa que ponga en valor y en val\u00eda el sentimiento profundo y sincero de que el amor ha sido vapuleado, de que la convivencia nos llama a otro estilo que debe nacer del deseo de reparar. Nadie estamos a salvo de nada, que lo sepamos. Esto debe hacernos madurar. Las continuas lluvias y crecidas sin precedentes, la r\u00e1pida acentuaci\u00f3n de los ciclones tropicales, los letales episodios de calor, la sequ\u00eda severa, y tantos otros desconciertos que nos persiguen por las distintas partes del planeta son, lamentablemente, nuestra nueva realidad y un anticipo del futuro. En consecuencia, esta crisis afecta de un modo u otro a todas las gentes del mundo, lo que nos exige, ya no solamente reparar los corazones heridos, tambi\u00e9n reconocernos culpables y luchar humanamente por ese cambio que todos nos merecemos para seguir viviendo, haciendo soportables los golpes. En cualquier caso, hemos de reconocer que los puyazos de la adversidad son muy amargos, pero su amargura nunca es est\u00e9ril.<br><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, aunque lo irreparable no pueda repararse del todo, el afecto hacia el an\u00e1logo siempre puede sobrellevarse mejor, cultivado en uni\u00f3n que individualmente. De ah\u00ed, la importancia de aprender a reprenderse uno as\u00ed mismo, a pesar de los pesares; a lo que hay que sumar nuestras faltas de confianza, gratitud y entrega. Por desgracia, nos hemos acostumbrado a estas atm\u00f3sferas corruptas, que niegan lo evidente, hasta convertir el planeta en un mercado donde todo se mercadea sin alma, llegando a un estadio de confusi\u00f3n extremo, de pensar que la dignidad tambi\u00e9n depende del poder del dinero. Al final, solo nos mueve el consumo, el vicio y el vac\u00edo; fruto de este engranaje perverso que nos tritura la conciencia y nos deja sin esperanza. Seguramente, tendremos que volver a ese mar contemplativo, para llegar a tiempo all\u00e1 donde la necesidad es urgente. A prop\u00f3sito, pienso en las fuertes nubes de este mundo cerrado y encerrado en las miserias de sus moradores, en esos ciudadanos presos de explotaci\u00f3n, de abuso, tortura y todas las formas de violencia, lo que nos demanda a reconstituirnos como un nosotros, latiendo coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, que es como se transmite el esp\u00edritu cordial.<br><\/p>\n\n\n\n<p>La cordialidad al poder, lo reivindico. En medio de este valle de tormentos y bajo el aire anhelante de los d\u00edas debe germinar el derecho de todas las gentes a sentirse incluidas y participes en el desvelo del af\u00e1n reparador. Nadie tiene la certeza absoluta para endiosarse. Reconocer los fracasos del ayer, aparte de ser un acto de lealtad y de coraje que nos ayuda a reforzar nuestra debilidad, nos hace capaces y dispuestos para afrontar el aluvi\u00f3n de las mil dificultades de hoy. No olvidemos que el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Esencial, pues, el deseo del discernimiento para multiplicar los talentos y no malgastar el buen talante de unas manos dispuestas siempre a la ayuda, de unos labios preparados a fundirse con la concordia y de unos ojos con deseos de acariciar siempre y no da\u00f1ar. La realidad de las desviaciones nos ha llevado a un t\u00fanel sin claridad. En efecto, a poco que nos adentremos en nuestro interior y en el dolor de todos, observaremos que hemos postergado los valores humanos, mientras hemos priorizado el hedonismo y las ganancias materiales. Ahora, pues, no se trata de lamentarse, sino de ponerse manos a la obra en la tarea de reparar el da\u00f1o hecho y sin perder la franqueza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero \u201cEl sentido moral es un abecedario imprescindible para uno sentirse bien y poder abandonar la parte de bestia salvaje que todos llevamos consigo\u201d. Las ruinas est\u00e1n ah\u00ed, por todos los rincones del planeta. 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