{"id":74171,"date":"2025-01-27T05:50:25","date_gmt":"2025-01-27T11:50:25","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=74171"},"modified":"2025-01-27T05:50:51","modified_gmt":"2025-01-27T11:50:51","slug":"hermanarse-es-el-comienzo-de-toda-evolucion-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=74171","title":{"rendered":"HERMANARSE ES EL COMIENZO DE TODA EVOLUCI\u00d3N HUMANA"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><br>\u201cDebemos recuperar el esp\u00edritu de cercan\u00eda en su estado n\u00edveo, solo as\u00ed podremos reconquistar lo arm\u00f3nico. El \u00e9xito individual no soluciona nada. Nos necesitamos entre s\u00ed para alentarnos, lo que nos demanda convocar uni\u00f3n de fuerzas, con reuni\u00f3n de solidarios y saludables comportamientos\u201d.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Latido a latido es como se progresa, abrazados a la existencia y sembrando poemas, no penas, que todo despertar de cada d\u00eda tiene su encanto, tampoco lo destrocemos. Cualquiera, en esta supervivencia diaria, requiere de nuestros pulsos en comuni\u00f3n y en comunidad. Tanto es as\u00ed que donde acaba el innato anhelo empieza la desconfianza, el temor y el terror a que nos alcancen y nos ahoguen la multitud de miserias mundanas. Precisamente, ahora m\u00e1s que nunca, requerimos de la acci\u00f3n agrupada, al menos para abordar los inevitables desaf\u00edos globales y conseguir un florecimiento que nos concierte como genealog\u00eda pensante. Seguramente, tengamos que empezar a poner calma a este tiempo turbulento, dominado por las garras del poder y de la posesi\u00f3n, as\u00ed como por las guerras verbales en las redes sociales.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Ya no digamos cuando nos vemos frente a frente los an\u00e1logos. En ocasiones, la propia mirada es un pu\u00f1al; otras veces, se simplifica la realidad para promover reacciones vociferantes, lanzando mensajes que amortajan la esperanza. Sea como fuere, hay que levantar el \u00e1nimo y no rendirse. Quien tiene sue\u00f1os vive de otro modo; se le ha injertado una naciente lozan\u00eda, una forma nueva de vivir todas las cosas. Nuestra misi\u00f3n es rehacerse; e, igualmente, no dejar a nadie atr\u00e1s, promover la igualdad y abrir horizontes a un futuro, abierto y seguro para todos. Indudablemente, la acci\u00f3n no es f\u00e1cil. Debemos recuperar el esp\u00edritu de cercan\u00eda en su estado n\u00edveo, solo as\u00ed podremos reconquistar lo arm\u00f3nico. El \u00e9xito individual no soluciona nada. Nos necesitamos entre s\u00ed para alentarnos, lo que nos demanda convocar uni\u00f3n de fuerzas, con reuni\u00f3n de solidarios y saludables comportamientos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, es vital que nos comuniquemos coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, que es lo que realmente nos hace compa\u00f1eros de camino, suscit\u00e1ndonos actitudes de apertura y amistad. La vida es un proyecto comunitario, en el que todo se entrelaza. Respetemos la naturaleza y todo aquello que nos acompa\u00f1a. Precisamente, en el A\u00f1o Internacional de la Prevenci\u00f3n de los Glaciares 2025, quiero recordarme de esos pueblos ind\u00edgenas de Asia, Am\u00e9rica Latina, el Pac\u00edfico y \u00c1frica Oriental, que suelen considerar esos espacios sagrados y morada de deidades. Bajo esta llamada de atenci\u00f3n, que ha de hacernos reflexionar a todos, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, debe ayudarnos a salir de nuestra zona de confort y a estar alerta ante el grito del entorno, a ser un poco menos indiferentes y un bastante menos encerrados en nosotros mismos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Ojal\u00e1 sepamos encontrar siempre los destellos oportunos para entretejer la concurrencia de pasos, que es lo que verdaderamente nos engrandece el \u00e1nimo, haci\u00e9ndonos sentir cada d\u00eda m\u00e1s familia, al tiempo que descubrimos la importancia de caminar juntos. Nada es por s\u00ed mismo. De ah\u00ed la importancia de cultivar la docilidad y de no olvidar el rostro del otro, que espera nuestra caricia como saludo, no nuestro veneno. El destino debe estar lleno de ilusiones, sabiendo que la humanidad comienza por uno mismo y que la justicia va con nosotros. En cualquier caso, la conciencia nos llama a iniciar la lucha dentro de s\u00ed, para proseguir en la aventura de amarse a s\u00ed mismo, sin tener que rearmarse. \u00danicamente, de esta manera podremos querer a los semejantes; luego, aunque se empiece con dudas, se llegar\u00e1 a terminar con certezas. La felicidad la dona, justamente, la convicci\u00f3n de no sentirse perdido.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, solo en un mundo habitado por ciudadanos francos que saben compartir el esfuerzo de cada jornada, es posible la uni\u00f3n. Esto es fundamental para todo; hasta para fortalecer el v\u00ednculo de la concordia, se requiere una base de desarrollo inclusivo y sostenible. Por ello, todos los gobiernos deben estar concienciados para adoptar medidas que aborden los agravios y prevengan la violencia. Sin duda, lo m\u00e1s sensato en un planeta globalizado como el nuestro es que los derechos humanos se universalicen con su cumplimiento. La discordia todo lo debilita, mientras la alianza, servida con el esp\u00edritu donante, toma la pujanza como objetivo. Sin embargo, las divisiones crecen, las tensiones se acent\u00faan y la confianza se desgasta, lo que acrecienta el enfrentamiento e impide los adelantos. Es menester, pues, acoplarnos y actuar coordinados, vertiendo calor de hogar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero\u201cDebemos recuperar el esp\u00edritu de cercan\u00eda en su estado n\u00edveo, solo as\u00ed podremos reconquistar lo arm\u00f3nico. El \u00e9xito individual no soluciona nada. Nos necesitamos entre s\u00ed para alentarnos, lo que nos demanda convocar uni\u00f3n de fuerzas, con reuni\u00f3n de solidarios y saludables comportamientos\u201d. 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