{"id":74994,"date":"2025-02-06T06:48:18","date_gmt":"2025-02-06T12:48:18","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=74994"},"modified":"2025-02-06T06:48:20","modified_gmt":"2025-02-06T12:48:20","slug":"ante-los-venenos-del-aire-mundano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=74994","title":{"rendered":"ANTE LOS VENENOS DEL AIRE MUNDANO"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><br>\u201cPara empezar, ha de volver el calor de hogar a nuestras vidas, al menos para retomar el entusiasmo de la lumbre del amor, siempre en disposici\u00f3n de fraguarse para amar\u201d.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Somos un in\u00e9dito soplo de vida, la pulsaci\u00f3n de un verso en camino, deseoso de reencontrarse con el ed\u00e9n. Ante esta realidad, no podemos continuar envenen\u00e1ndonos, hemos de forjar otros fueros m\u00e1s n\u00edveos, al menos para acrecentar la pureza del ser, manteniendo n\u00edtida la propia aura que respiramos, con sus consabidas percusiones an\u00edmicas. La met\u00e1fora del viento impetuoso, que nos sorprende en cualquier esquina, tiene que hacernos reflexionar sobre la necesidad de respirar corrientes no contaminantes, lo que genera activar el esp\u00edritu del alma y remover, cada cual consigo mismo, sus propias entretelas, para no caer en enfermedades prevenibles. Justamente, nos merecemos un cielo azul y un mar con oleaje de estrofas, que es lo que verdaderamente nos reanima las miradas. Sea como fuere, para entrar en este gozo de reanimaci\u00f3n, solo hay que poner en cumplimiento el \u201chaz el bien y no mires a qui\u00e9n\u201d.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Realmente, lo confieso, me niego a verlo todo cargado de esp\u00edritu contaminante, pues viciados los andares en comuni\u00f3n y en comunidad, nada es lo que ha de ser. En vez de progresar en la n\u00edtida c\u00e1tedra viviente, que es lo que injerta sabidur\u00eda, nos hundimos en el vac\u00edo y en los vicios, con la necedad del tormento y el absurdo de la confusi\u00f3n. Despertar para volverse contemplativo es lo suyo. Solo as\u00ed, podremos aprender a reprendernos, haciendo valer y valorando la claridad de lo aut\u00e9ntico. A prop\u00f3sito, un estudio reciente avalado por la Organizaci\u00f3n de la Salud, precisa que un gran n\u00famero de casos de c\u00e1ncer de pulm\u00f3n, fueron del subtipo adenocarcinoma, atribuibles a la contaminaci\u00f3n ambiental, por material en part\u00edculas. Ojal\u00e1, hagamos posible que las j\u00f3venes generaciones respiren otro br\u00edo m\u00e1s et\u00e9reo, m\u00e1s saludable y menos infectado. Al fin y al cabo; quien mira lo vivido, el futuro percibe.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Es menester aclararse, ya que estamos aqu\u00ed, para custodiarnos entre s\u00ed. Hoy m\u00e1s que nunca, precisamos esclarecer andares y horizontes; pues, si sabemos que la explotaci\u00f3n il\u00edcita de recursos alienta conflictos, aparte de alimentar deshumanizaci\u00f3n e impureza, lo que requiere un viento humanitario que nos eleve mar adentro, pong\u00e1monos en acci\u00f3n cooperante hacia ese proceso vital de realizaciones trascendentes, sobre todo en las sociedades del bienestar, que han dejado de latir coraz\u00f3n a coraz\u00f3n. Indudablemente, tenemos que redoblar esfuerzos colectivos, sobre todo para adaptar los sistemas alimentarios a los efectos del cambio clim\u00e1tico, cuyo impacto negativo pone fuera de s\u00ed la inseguridad alimentaria. Para empezar, ha de volver el calor de hogar a nuestras vidas, al menos para retomar el entusiasmo de la lumbre del amor, siempre en disposici\u00f3n de fraguarse para amar.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, mientras perseveramos conjuntamente por garantizar el acceso a la energ\u00eda para todos, hemos de tener en cuenta el impacto resultante de lo que nos rodea. Desde luego, la transici\u00f3n a una energ\u00eda accesible y limpia es un deber combinado, en el que todos los pa\u00edses han de tomar parte activa, por mera responsabilidad. No olvidemos que el a\u00f1o pasado fue el m\u00e1s caluroso jam\u00e1s registrado, lo que nos demanda a todos a frenar el calentamiento global. La sensibilidad humana no puede quedar en entredicho y ha de sentir el com\u00fan compromiso por la creaci\u00f3n, tanto en la promoci\u00f3n de la defensa de la tierra, del agua y del aire, como en el amparo hacia toda existencia de la destrucci\u00f3n de s\u00ed mismo. Jam\u00e1s rompamos v\u00ednculos, la misma brisa que respiramos y la misma agua que nos sacia, nos llama a elevar la visi\u00f3n hacia otros espacios m\u00e1s cristalinos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, nos merecemos gobiernos garantes, con capacidad de gesti\u00f3n efectiva; haciendo las cosas bien, lo que requiere de liderazgos honestos, que fomenten las cosas correctas. Sin embargo, hoy el mundo padece multitud de desorientaciones, con acentuados conflictos que nos envuelven de torpezas y nos dejan sin apenas ventilaci\u00f3n para la versificaci\u00f3n existencial, adem\u00e1s de dejarnos sin nada que llevarnos a la boca. Subsiguientemente, hemos de salir de este c\u00edrculo depravado cuanto antes; lo nefasto es inyectar el veneno del miedo al cambio, cuando en realidad caminamos por aqu\u00ed abajo para activar una correcta relaci\u00f3n entre nosotros y con el medio ambiente; sin obviar los pulsos, pero tampoco las pausas, que es lo que injerta en nosotros un pentagrama viviente mel\u00f3dico. En suma, que lo sustancial radica en no desfallecer y en mantenerse vivo en el servicio, sin servirse de nadie ni de nada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero\u201cPara empezar, ha de volver el calor de hogar a nuestras vidas, al menos para retomar el entusiasmo de la lumbre del amor, siempre en disposici\u00f3n de fraguarse para amar\u201d. Somos un in\u00e9dito soplo de vida, la pulsaci\u00f3n de un verso en camino, deseoso de reencontrarse con el ed\u00e9n. 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