{"id":83630,"date":"2025-05-19T07:13:49","date_gmt":"2025-05-19T13:13:49","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=83630"},"modified":"2025-05-19T07:13:50","modified_gmt":"2025-05-19T13:13:50","slug":"debemos-detener-las-locuras-que-nos-enfrentan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=83630","title":{"rendered":"DEBEMOS DETENER LAS LOCURAS QUE NOS ENFRENTAN"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><br>\u201cSalvar las diferencias y promover la igualdad entre an\u00e1logos, lo considero vital para impulsar ese cambio social de uni\u00f3n y unidad preciso\u201d.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Recuperar el sentido natural de los v\u00ednculos y propiciar el entendimiento entre corazones diversos, nos afianza el sentido de familia humanitaria. Por ello, es fundamental, que los pueblos se hallen vivos en el compartir. M\u00e1xime en una \u00e9poca en la que el hambre extrema crece y los diversos conflictos aumentan. Atm\u00f3sfera que nos deshumaniza por completo y nos vuelve inhumanos. Debe cesar, por consiguiente, el aluvi\u00f3n persistente de pugnas. La paz tiene que ser posible en los hogares, en el trabajo, en la sociedad. Personalmente, me niego a que sea un horizonte imposible. Comencemos, entonces, por poner orden en nuestro quehacer diario, en nuestra cotidianidad, aminorando las tensiones, con el mero hecho de aprender a reprendernos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Tiene que ser nuestra primera obligaci\u00f3n, enmendarnos, tomar una pausa de descanso entre una discordia y otra. Sinceramente, no podemos caer tan bajo. Necesitamos activar la coherencia, despertar la conciencia y practicar la visi\u00f3n del alma, desterrando el orgullo ego\u00edsta de nuestros andares y las reivindicaciones poderosas, midiendo nuestras voces, porque igualmente se puede herir y matar con las palabras, no s\u00f3lo con las armas. Practiquemos, pues, lo de hacer el coraz\u00f3n sin coraza. Bajo esta \u00f3ptica, considero fundamental el ejemplarizante aporte que las religiones, pueden ofrecer para favorecer contextos de alianza. Hacer comuni\u00f3n y comunidad, de igual forma, nos demanda a ser respetuosos entre s\u00ed para construir relaciones de concordia; sin obviar, que donde una puerta se cierra, otra se abre.<br><\/p>\n\n\n\n<p>No podemos vivir aterrorizados, quiz\u00e1s tengamos que aprender a amarnos para poder caminar por este mundo de contrariedades y absurdos; esto nos demanda a interiorizar nuestros propios pulsos, con sus po\u00e9ticas pausas de luz, animados por el deseo del reencuentro m\u00e1s que del encontronazo. Activemos, en consecuencia, el discernimiento justo. Por desgracia, la marea de injusticias es otro enloquecimiento m\u00e1s, que debe concluir para remediar las desigualdades entre continentes diversos. El esp\u00edritu del juego limpio es esencial para cohabitar y poder movernos, comenzando por aprender a valorarnos, queri\u00e9ndonos los unos a los otros. Salvar las diferencias y promover la igualdad entre an\u00e1logos, lo considero vital para impulsar ese cambio social de uni\u00f3n y unidad preciso.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego, otro mundo es posible cuando dos se hermanan. El hermanamiento es el camino y la comprensi\u00f3n es el abecedario, para volver al lenguaje de lo aut\u00e9ntico. Sin duda, es una verdadera necesidad el retorno a la bondad y a la verdad, al menos para poder afrontar con mayor coraje los desaf\u00edos de nuestro diario de vida. Es p\u00fablico y notorio, que tampoco se pueden construir relaciones arm\u00f3nicas sustentadas en la mentira, con golpes de pecho falsos, asumiendo connotaciones imprecisas e inciertas, que lo \u00fanico que hacen es distorsionar la realidad y acrecentar la irracionalidad. Son muchos los retos que requieren el compromiso y la colaboraci\u00f3n conjunta, porque nadie puede pensar en afrontarlos por s\u00ed mismo, pero s\u00ed que podemos empezar por estar en paz con nosotros mismos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Indudablemente, a poco que nos adentremos en nuestro distintivo h\u00e1bitat interno, descubriremos que la mayor parte de las locuras actuales son necedades humanas, como la soberbia. Este mal envenena el sentimiento de fraternidad, tan necesario como imprescindible, en un orbe globalizado de gentes pensantes. En todo caso, poco se puede hacer con una ciudadan\u00eda sumida en el poseer y en el tener, endiosada a m\u00e1s no poder, s\u00f3lo hay que tener paciencia y no pagar con la misma moneda, porque un d\u00eda su pedestal se derrumbar\u00e1. Mientras tanto, si acaso, abramos corredores humanitarios y practiquemos la acogida para recoger a los indefensos. Lo significativo est\u00e1 en no desfallecer, para que esta brutalidad sanguinaria acabe y que sea, la condescendencia, la que nos traiga los acuerdos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero\u201cSalvar las diferencias y promover la igualdad entre an\u00e1logos, lo considero vital para impulsar ese cambio social de uni\u00f3n y unidad preciso\u201d. Recuperar el sentido natural de los v\u00ednculos y propiciar el entendimiento entre corazones diversos, nos afianza el sentido de familia humanitaria. 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