{"id":87589,"date":"2025-07-07T07:06:04","date_gmt":"2025-07-07T13:06:04","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=87589"},"modified":"2025-07-07T07:06:04","modified_gmt":"2025-07-07T13:06:04","slug":"corazon-a-corazon-es-como-se-cambia-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=87589","title":{"rendered":"CORAZ\u00d3N A CORAZ\u00d3N; ES COMO SE CAMBIA EL MUNDO"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><br>\u201cLa fuente existencial reside en el alma, en el esfuerzo de acompa\u00f1ar viviendo y dejando vivir; hasta el extremo, de que ning\u00fan poder humano, puede apoderarse del sagrario impenetrable de la libertad del sentimiento\u201d.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El arbitrario y desolado planeta, adherido a la custodia del ser humano, requiere de nuestras pulsaciones conjuntas, no para abrir las puertas del abismo, sino para llamar a la solidaridad y a la aut\u00e9ntica justicia palpitante. Desde luego, urge reconstruir la confianza ciudadana y universalizarla en todos los abecedarios internos del ser humano, para reconstruir en este mundo m\u00e1s que fronteras y frentes, moradas abiertas a la vida y a la verdad. Sin duda, nuestro distintivo coraz\u00f3n innato, necesita una regeneraci\u00f3n, un cambio de posiciones y posturas, m\u00e1s aut\u00e9nticas con nosotros mismos y con los dem\u00e1s. Para empezar, insistir\u00e9 en que tenemos que aprender a reprendernos, que es otra forma de quererse, y otra manera de avanzar en comuni\u00f3n para fraternizarnos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente, nuestra gran asignatura pendiente radica en respetarnos, en no destruir los v\u00ednculos que nos abrazan. Para ello, hay que decir adi\u00f3s definitivamente a las guerras, destronar de nosotros las desigualdades, el consumismo y el uso antihumano de la tecnolog\u00eda. Urge, por consiguiente, abrir la peor de las prisiones: la de un coraz\u00f3n cerrado y endurecido. Hay que tomar nuevos aires, abrirse y no desfallecer ante los obst\u00e1culos, que adem\u00e1s siempre los hubo, relanzarse con la sensibilidad, para poder fecundar los sue\u00f1os y hacerlos realidad. No olvidemos que somos peregrinos de un orbe que debe de armonizarse, juntando latidos de proximidad, compasi\u00f3n y ternura. Nadie puede quedar excluido del poema viviente al que pertenece, por tanto, juntemos miradas y acariciemos labios.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos que desarmarnos de lo terrenal, del poder\u00edo interesado y activar la palabra como pulso de entendimiento. La compraventa del dinero todo lo corrompe y lo envicia, decreciendo la ilusi\u00f3n en nosotros mismos. Esta conmoci\u00f3n intr\u00ednseca se expresa con toda su fuerza en el grito de esas gentes que huyen de las absurdas contiendas, a la espera de otras atm\u00f3sferas m\u00e1s comprensivas e igualitarias, sustentadas en los derechos humanos. Al fin y al cabo, todos hemos de rendir cuentas, por cuesti\u00f3n de imperativo moral y de justicia global. La obra de este buen hacer y mejor obrar ser\u00e1 la tranquilidad y la seguridad para siempre. En un orbe en el que los m\u00e1s fr\u00e1giles son los primeros en sufrir los efectos devastadores de una injusta dominaci\u00f3n, la protecci\u00f3n es cuesti\u00f3n de humanidad.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Seamos humanitarios, pasemos a la realidad, vivamos la vocaci\u00f3n como entes pensantes. Escuchemos a la mente, pero tambi\u00e9n dejemos hablar al coraz\u00f3n. Ser protectores de nuestra particular existencia virtuosa, como pieza clave, sobre todo a la hora de promover la convivencia entre an\u00e1logos y sentar las bases de una concordia, es fundamental para acrecentar los espacios c\u00edvicos. Personalmente, estoy convencido de que el problema no est\u00e1 tanto en la bomba at\u00f3mica como en el t\u00edpico hogar familiar; es decir, en las propias entretelas. Nos merecemos, pues, una esencia m\u00e1s espiritual que mundana, que nos sirva de apoyo en todo momento. Esto nos invita a reflexionar, a tratar de ahondar en la dimensi\u00f3n comunitaria de consolar siempre, al menos para nosotros salir consolados.<br><\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, uno tiene que ser como el aire para que los dem\u00e1s respiren; un manantial de alivio que fraternice, con un afecto firme, constante e invariable, que siempre est\u00e1 ah\u00ed para responder, con una sonrisa placentera y una mirada tranquilizadora. No olvidemos jam\u00e1s, que la fuente existencial reside en el alma, en el esfuerzo de acompa\u00f1ar viviendo y dejando vivir; hasta el extremo, de que ning\u00fan poder humano, puede apoderarse del sagrario impenetrable de la libertad del sentimiento. Por desgracia, hoy solo vemos hacia el horizonte de la posesi\u00f3n, del tener y del poder. Nos mueve este sistema degradante; y no, escuchamos lo que brota de las entra\u00f1as. La confusi\u00f3n nos est\u00e1 adormeciendo nuestro inconfundible sentido natural, el amor de amar amor, lo que somos: \u00a1amor!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero\u201cLa fuente existencial reside en el alma, en el esfuerzo de acompa\u00f1ar viviendo y dejando vivir; hasta el extremo, de que ning\u00fan poder humano, puede apoderarse del sagrario impenetrable de la libertad del sentimiento\u201d. 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