{"id":94461,"date":"2025-10-16T07:02:22","date_gmt":"2025-10-16T13:02:22","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=94461"},"modified":"2025-10-16T07:02:25","modified_gmt":"2025-10-16T13:02:25","slug":"el-acto-de-nutrirse-ya-no-solo-de-pan-tambien-de-ilusiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=94461","title":{"rendered":"EL ACTO DE NUTRIRSE; YA NO S\u00d3LO DE PAN, TAMBI\u00c9N DE ILUSIONES"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><br>\u201cHemos de activar el soplo del amor verdadero, ese que nos embellece mar adentro y que se nutre de miradas que acarician, porque la vida hay que nutrirla de afecto, no de desafecto; adem\u00e1s de un esp\u00edritu donante, jam\u00e1s ego\u00edsta\u201d.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Todo ser humano requiere, tanto alimentarse como alentarse cada aurora, para comenzar su propio camino, que es lo que garantiza la digna existencia de la persona humana. Es verdad que cada \u00e9poca se nutre de sue\u00f1os, que es lo que nos da subsistencia, pero tambi\u00e9n se necesita poner al alcance de la ciudadan\u00eda, la pluralidad de alimentos nutricionales como medio para lograr la seguridad alimentaria con dietas sanas, de las que nadie quede excluido. Por tanto, es vital no olvidar la dimensi\u00f3n social y human\u00edstica que tiene el acto de ampararse. De ah\u00ed, la significaci\u00f3n de tomar el ideal de justicia como pauta de nuestro acontecer diario, al menos para poder atendernos y entendernos, ya no \u00fanicamente como sustento, tambi\u00e9n como apoyo a las necesidades de las personas.<br><\/p>\n\n\n\n<p>La humanidad, agobiada por el aluvi\u00f3n de tormentos y herida por tantas injusticias, con apremiante urgencia, suele pedir a gritos desesperantes otra sinton\u00eda entre sus an\u00e1logos, con medidas resolutorias para llevar un proceder m\u00e1s fraterno, donde impere la serena convivencia y no la interesada conveniencia. Tenemos coraz\u00f3n, no lo olvidemos nunca; pues, escuchemos hasta nuestros propios latidos verdaderos, esos que nos alertan las dificultades y nos instan a salir de los bochornos. Ello nos demanda asimismo que nos dejemos interpelar y conmover por la voz de los que nadie escucha y que la solidaridad se convierta en el principal pulso de nuestras disposiciones. De lo contrario, nos hundiremos a\u00fan m\u00e1s y el veneno de la indiferencia nos dejar\u00e1 sin h\u00e1lito.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego, hemos de activar el soplo del amor verdadero, ese que nos embellece mar adentro y que se nutre de miradas que acarician, porque la vida hay que nutrirla de afecto, no de desafecto; adem\u00e1s de un esp\u00edritu donante, jam\u00e1s ego\u00edsta. Si haciendo el bien y cultivando la bondad nos llenamos de alegr\u00eda, esparzamos las semillas del gozo y veamos los caminos, con sus horizontes de otro modo, mediante un aire compasivo que derrote definitivamente la dolorosa lacra de la miseria y el hambre en el mundo. \u00danicamente trabajando en equipo, entre gobiernos, organizaciones, sectores y comunidades, podemos garantizar que todas las personas tengan acceso a una dieta saludable, viviendo en armon\u00eda consigo mismo, que es como se hace familia en nuestra casa com\u00fan.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Lo importante es ejercitar el anhelo; ya que, si es benigno hallarse, todav\u00eda es m\u00e1s preferible distinguir. Aun as\u00ed, lo mejor de todo, radica en imaginar despierto para poder sacudir los zapatos y comenzar un nuevo tiempo, sin que nadie sea excluido. Nuestro orbe y tambi\u00e9n nosotros, somos demasiado interdependientes para que nos dividamos en bloques, con una escandalosa polarizaci\u00f3n que nos deshumaniza por completo. Indudablemente, hay que avivar otros est\u00edmulos m\u00e1s aut\u00e9nticos y desinteresados, que edifiquen una civilizaci\u00f3n que encuentre en el respeto mutuo y en la ayuda participativa, la llamada de la conciencia para orientar andares, volc\u00e1ndonos sobre todo en las gentes que m\u00e1s sufren, como los hambrientos y sedientos; mientras otros, saciados se ceban y derrochan.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestras acciones, ante este abusivo contexto de mundanas miserias, debe guiarse por las realidades de los desfavorecidos; lo que nos insta a superar la fr\u00eda l\u00f3gica del mercado, centrada vorazmente en el mero beneficio econ\u00f3mico. Mal que nos pese, nuestros estilos y pr\u00e1cticas de consumo habituales, suelen demolernos a poco que nos adentremos en esas muchedumbres fr\u00e1giles estigmatizadas, a las que se les intenta invisibilizar. En consecuencia, hoy m\u00e1s que nunca se advierte, de no dejar a nadie atr\u00e1s desesperanzado, por falta ya no s\u00f3lo de comida, tambi\u00e9n de asistencia sanitaria y de viviendas asequibles, de trabajos decentes y salarios justos; o de protecci\u00f3n social universal, ante la falta de seguridad alimentaria y de una educaci\u00f3n de calidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero\u201cHemos de activar el soplo del amor verdadero, ese que nos embellece mar adentro y que se nutre de miradas que acarician, porque la vida hay que nutrirla de afecto, no de desafecto; adem\u00e1s de un esp\u00edritu donante, jam\u00e1s ego\u00edsta\u201d. 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