El exgobernador del Banco de México advirtió que romper por completo los vínculos comerciales con China sería costoso para México, Estados Unidos y Canadá.
México, Estados Unidos y Canadá deben apostar por una “integración inteligente” que preserve los beneficios del comercio regional y, al mismo tiempo, permita enfrentar los nuevos desafíos de seguridad, competencia global y fragmentación comercial, planteó Agustín Carstens, exgobernador del Banco de México y exdirector general del Banco de Pagos Internacionales (BIS).
Durante su participación en el NADBank Summit 2026, Carstens señaló que la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) representa una oportunidad para corregir deficiencias acumuladas durante las últimas décadas, sin desmantelar las cadenas productivas que han convertido a Norteamérica en una de las principales plataformas económicas del mundo.
“Tenemos que reintroducir una integración inteligente, un desarrollo regional inteligente, unir fuerzas y avanzar, y estar mejor preparados respecto a nuestra competitividad como región frente al resto del mundo”, afirmó.
El economista explicó que el escenario internacional ha cambiado debido a factores como la pandemia de COVID-19, las tensiones geopolíticas, la guerra entre Rusia y Ucrania y el creciente proteccionismo, fenómenos que evidenciaron los riesgos de depender excesivamente de proveedores externos.
Ante ello, consideró necesario fortalecer la seguridad de sectores estratégicos, pero advirtió que las medidas de protección deben aplicarse con prudencia para evitar una fragmentación comercial que incremente los costos de producción y limite el crecimiento económico.
Carstens también llamó a México, Estados Unidos y Canadá a mantener una visión de largo plazo frente al crecimiento productivo y tecnológico de China. Consideró que una ruptura total de los vínculos económicos con ese país tendría costos elevados para las tres economías norteamericanas.
“Es demasiado costoso para México, Canadá y Estados Unidos prohibir completamente cualquier interacción con China”, sostuvo.
Al mismo tiempo, reconoció que existen prácticas comerciales chinas que deben ser atendidas y planteó que Norteamérica debe responder de manera coordinada, aprovechando sus fortalezas regionales.
El exbanquero central destacó además la capacidad de China para planear a largo plazo, anticipar posibles cuellos de botella y prepararse para distintos escenarios, una visión que, dijo, también deberían adoptar México, Estados Unidos y Canadá para fortalecer su competitividad.
“Necesitamos desarrollar la capacidad de pensar hacia adelante y estar preparados para lo que viene”, concluyó.
 
 
 
 
 

























