¿CHANTAJES DEL INE?

Por Luis Pinal Da Silva

El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello, sostiene que el recorte al presupuesto de este organismo, propuesto por el grupo mayoritario en la Cámara de Diputados, “pone en riesgo” la realización de la consulta de revocación de mandato programada para abril del año entrante.

El funcionario consideró “preocupante” que se busque reducir el presupuesto y llamó a la corresponsabilidad de otros actores del Estado en generar condiciones para su viabilidad, postura secundada por el consejero Uuckib Espadas.

Estas declaraciones de los consejeros referidos y de otros de sus colegas, parecen reproducir el mismo argumento maniqueo empleado desde que entró en funciones el actual gobierno federal: condicionar la organización de comicios y la certeza de los resultados electorales a que el Ejecutivo y el Legislativo se plieguen a perpetuar la entrega de recursos al más costoso de los organismos autónomos.

Sin embargo, hay que observar que hay ejemplos que dejan en claro que la austeridad, o defensa de lo justo, no es necesariamente el mejor argumento de los multimillonarios consejeros.

Entre los ejemplos más escandalosos del dispendio del erario, cabe recordar la obstinación en construirse unas oficinas centrales de más de mil millones de pesos en medio de los recortes al gasto público aplicados el sexenio pasado.

A ello se suma el derroche en aguinaldos, teléfonos celulares de alta gama y remodelación de instalaciones en el mismo periodo.

Ítem, el uso de nueve motocicletas Harley-Davidson para traslado de mensajería, paquetería y personal a bordo, o el trámite de juicios de amparo para mantener sueldos y canonjías violatorios de la Constitución.

Se ha documentado hasta la saciedad que 300 altos funcionarios del INE obedecen o ignoran las leyes según su conveniencia y desprecian la voluntad de los ciudadanos, quienes en 2018 eligieron un proyecto nacional basado en la austeridad de la administración pública.

Con lo anterior expuesto, resulta más que claro que los consejeros del INE deben cesar sus chantajes, formulados en nombre de una concepción hueca y burocrática de la democracia.

Su obligación, porque así lo mandatan las normas y, por supuesto, los mexicanos, es regirse, como siempre debieron hacerlo, por el sentido más auténtico del gobierno del pueblo: el acatamiento de la voluntad popular.

Esta voluntad, hoy por hoy, les exige optimizar el uso de los limitados recursos públicos.

Pero es un llamado que, con seguridad, caerá en un terreno yermo, porque aceptar que están equivocados y que solamente están velando por sus intereses monetarios, no por las elecciones, menos por la democracia, nunca, pero nunca, lo harán.

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