Contracorriente ¿Racismo en México?, ¿Dónde?


Por Jorge Petrikowski

Luego de la entrega de los premios Oscar, donde el mexicano Alfonso Cuarón ganara la estatuilla a la mejor dirección, el presidente Andrés Manuel López Obrador salió a felicitarlo recalcando que en México hay mucho racismo. Esto le ganó ciertas críticas y devolvió al mapa un tema que nos duele a los mexicanos: el racismo.
Durante años el mexicano ha sido víctima de racismo, ya sea por parte de ciudadanos de Estados Unidos o españoles o de donde sea, pero principalmente por parte de otros mexicanos, quienes solemos ser peores que cualquier extranjero.
Indio, palabra que suele ser usada como ofensa contra alguien, especialmente si es moreno, si es bajo, si es parte de una clase económica baja, pero se usa contra quien sea y a la menor provocación, ¿no es racista esto?, pero acaso ¿no es igualmente racista intentar enaltecer lo hecho por Yalitzia Aparicio partiendo de su origen étnico? Tanto como llamarla india —que lo han hecho y en más de una ocasión—.
No es que no sea loable que haya llegado a la entrega del Oscar como nominada a Mejor Actriz, ni que venga bien su presencia en la pantalla, sino que se le intente dar el crédito por ser indígena, algo completamente equivocado, mayor crédito tiene su buena actuación en una primera película, donde no sólo encarna a una mujer sobajada en muchos momentos, sino que sabe ponerse el papel de la ignorancia y de la indiferencia y hacerlo suyo.
No ha faltado el comentario racista —díganse varias estrellas de la televisión— que han intentado denigrarle en un claro ejemplo de cómo colgarse de la fama de alguien que se encuentra en boca de todos, pero también otros que han hablado grandes cosas de ella sin centrarse en su actuación.
Intentar resaltar su trabajo por pertenecer a una etnia indígena sólo resulta un intento de redención, pareciera que se trata de darle un lugar a un sector —en este caso muy amplio— que ha sido sobajado y relegado por años y así ha sido, pero a dichas personas sólo se les dará el respeto y lugar que merecen al integrarlos y tratarlos por iguales, ni más ni menos.
El dedo fue puesto nuevamente en la llaga y es algo necesario, algo que debemos erradicar de la sociedad y que sólo lograremos si lo hablamos, si lo enfrentamos y si dejamos de pretender que no existe, pues mexicanos que somos venimos de culturas indígenas. Habrá que tomar al toro por los cuernos y no mirar a otro lado, pues de una u otra forma todos tenemos algo de Yalitza.

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