Murió “El Can de Nochistlán”, “El Perro Aguayo”, la leyenda de la lucha libre en México


Dejó de existir a los 73 años en Guadalajara.

Uno de los más icónicos representantes de la lucha libre mexicana falleció a los 73 años en Tala, Jalisco. “El Perro Aguayo” murió cuatro años después de que su hijo perdiera la vida trágicamente en plena función en Tijuana.
La noticia se dio a conocer a través de Facebook por sus familiares, en una publicación en la que da detalles del funeral del carismático gladiador, quien vivió su auge en la década de los 80’s en México.
“La Familia Aguayo Ramirez con mucho dolor comunicamos el sensible fallecimiento de nuestro amado padre y esposo Don Pedro “Perro Aguayo”. Agradecemos su comprensión para poder dar despedida y elevar una oración por su eterno descanso. Será velado en Galloso Av. Mexico en Guadalajara, Jalisco, a partir de mañana a las 10 am.”, dice el comunicado emitido por los seres queridos de “El Perro”.
“El Can de Nochistlán” debutó en el pancracio nacional en 1963 y poco a poco se convirtió en un imán taquillero gracias a su especial personalidad, además de haber sido el último rival de El Santo.
Hasta el momento se desconocen las causas del fallecimiento del luchador mexicano, quien nació en Nochistlán, Zacatecas, el 18 de enero de 1946 con el nombre de Pedro Aguayo Damián.
Con más de 30 años como luchador profesional, conquistó innumerables títulos, máscaras y cabelleras, entre más más importantes las melenas de Karloff Lagarde, Ray Mendoza, Negro Navarro, Texano, Sangre Chicana, Bestia Salvaje y otras; y las máscaras de Konan y Máscara Año 2000.
También perdió la cabellera en diversas ocasiones y en memorables contiendas, con luchadores de la talla del Santo, Ringo Mendoza, El Faraón, El Solitario, Konan y Universo 2000, ante quien se retiró en 2001 y sin melena.
Don Pedro Aguayo es recordado por su paso por las empresas más importantes de lucha libre en México, participó en el Toreo de Cuatro Caminos, AAA y CMLL, donde dio auténticas batallas encarnizadas.
Fue en 2015 cuando el legendario Pedro Aguayo sufrió uno de los golpes más duros, cuando falleció el “Hijo del Perro Aguayo”, tras una lucha realizada en Tijuana en marzo de ese año.
“Fue un gran luchador, un gran rudo, de esos rudos que ya no hay”, describió “El Hijo del Santo”, conmovido por la muerte de Aguayo. “Era muy carismático, lo quería mucho la gente como rudo y como técnico, qué triste que ya no está con nosotros, hizo una gran carrera luchística”.
Pero antes de convertirse en luchador trabajó en diversos oficios para sobrevivir, como zapatero -lo que explica su gusto por las botas excéntricas-, panadero y boxeador, porque el contacto y la rudeza siempre estuvieron presentes en su vida.
“Fue un gran luchador, un gran rudo, de esos rudos que ya no hay”, describió “El Hijo del Santo”, conmovido por la muerte de Aguayo. “Era muy carismático, lo quería mucho la gente como rudo y como técnico, qué triste que ya no está con nosotros, hizo una gran carrera luchística”.
Pero antes de convertirse en luchador trabajó en diversos oficios para sobrevivir, como zapatero -lo que explica su gusto por las botas excéntricas-, panadero y boxeador, porque el contacto y la rudeza siempre estuvieron presentes en su vida.
Aguayo Damián se retiró de la lucha libre en 2001 en su natal Zacatecas, donde enfrentó a Universo 2000, uno de sus rivales más importantes. Sin embargo, perdió dicha batalla y lo pagó con lo más honorable que tiene un luchador no enmascarado: la cabellera.
Todavía tuvo fuerzas para regresar del retiro y cobrar revancha, haciendo pareja con su hijo, fallecido trágicamente hace cuatro años en Tijuana. Enfrentó a Cien Caras y Máscara Año 2000 en una lucha de cabellera contra cabellera en la que los Perros terminaron por imponerse.
Descanse en Paz uno de los mejores rudo de México.

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