LA INCORRECCIÓN DE LA CORRECCIÓN POLÍTICA


Por Jorge Petrikowski

No cabe duda que el nuevo milenio trajo consigo mejoras sociales para diversos sectores que históricamente habían sido relegados, pero parece que con el paso de los años recientes esto se ha convertido en una moda y algunas empresas, más que ver justicia en esto, han visto un lucrativo negocio y lo han llevado a un punto en que comienza a ser desagradable y aleja a muchos de los productos culturales.
Nadie niega que el avance en el cine de actores afroamericanos ha sido importante y ha dejado a excelentes exponentes y excelentes filmes; los latinos también se han sabido ganar un espacio, mismo caso de las mujeres que se han visto fortalecidas y han puesto en ellas los reflectores de la sociedad, sin embargo explotar esto como método mercadológico ha acercado esto al hastío.
Caso perfecto es Disney que se ha empeñado una y otra vez en poner actores afroamericanos en papeles que no van acorde a su personalidad, no es que esté mal, como hace poco lo dijo Scarlett Johansson, un buen actor debe poder interpretar a quien sea sin importar raza, preferencias sexuales o condición, pero insertarlos de manera forzosa en un filme para no herir susceptibilidades no es hacer justicia es un somero intento de redimirse.
Distinto sería darle papeles indistintos a los actores, sin que importara su raza o si la corrección política le dejará aplausos, pues si bien un sector reconocerá esto, otro, si hace un análisis más profundo se encontrará que la situación no es muy distinta a hace décadas y se hace con fines de lucro, poniendo el tema como aparador.
Uno de los ejemplos más sonados en las semanas recientes es el de convertir a La Sirenita en un personaje afroamericano, no está mal, ni resaltaría más allá de lo obvio y superfluo, pues de haber una buena producción todos los peros se olvidarían, pero la corrección política se ha llevado a un punto en el que todos se preguntan si Pocahontas será caucásica, caso que en vez de recibir aplausos se tornaría en una ofensa para un sector de la población, tal como el caso de la ya mencionada Scarlett Johansson cuando se le nombró para encarnar a un transexual y, al ser mujer, se pidió que saliera de la producción, algo que lograron.
James Bond, para la próxima película será también mujer, o al menos eso se ha especulado en los últimos días, dando paso, nuevamente a una pregunta ¿veremos a Los ángeles de Charlie encarnados por hombres? Difícilmente, pues no sería políticamente correcto y levantaría críticas a los realizadores.
Así pues, se debe ver de una manera más natural que un actor, sin importar su origen, pueda dar vida al personaje que guste, pero esto no se logrará siendo políticamente correcto, sino abriendo los papeles para aquel que encaje mejor en un perfil, sin anteponer la mercadotecnia y sin esperar agradar a todos, pues al final de cuentas siempre alguien estará a disgusto, sólo se necesitará se congruentes y normalizar temas que, hasta hoy siguen siento un tabú para la sociedad.

Previous Burocracia creció de forma desmedida con Calderón: AMLO
Next ALZA DE PRODUCTOS VS RAQUÍTICO SALARIO