Destacaron el potencial de la inteligencia artificial para detectar señales de riesgo, siempre bajo supervisión clínica y protocolos seguros.
El Senado de la República fue iluminado de amarillo con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, donde legisladores y especialistas destacaron la necesidad de fortalecer las estrategias de atención ante los riesgos asociados con la salud mental, particularmente entre las personas jóvenes.
Durante la ceremonia, el presidente de la Comisión de Salud, José Manuel Cruz Castellanos, señaló que la irrupción de las redes sociales y la inteligencia artificial (IA) hace necesario establecer protocolos que permitan identificar señales de alerta y brindar una respuesta oportuna y segura.
Virgilio Serrano Vera, presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Comercio Italiana en México, consideró que la IA podría convertirse en una herramienta importante para la prevención, debido a su disponibilidad permanente y capacidad para orientar a las personas hacia ayuda profesional. Sin embargo, advirtió que su uso sin regulación y supervisión clínica también puede representar riesgos.
Por ello, propuso establecer criterios de respuesta segura, protección de menores, privacidad, responsabilidad algorítmica y supervisión humana, además de mecanismos que vinculen estas herramientas con servicios profesionales y líneas de atención en situaciones de crisis.
De acuerdo con datos citados durante el encuentro, en 2025 se registraron 8 mil 709 fallecimientos por suicidio en México, con una tasa de 6.7 por cada 100 mil habitantes. El grupo de 15 a 29 años concentró 38.1% de los casos, por lo que se destacó la necesidad de reforzar las acciones preventivas dirigidas a este sector.
Cruz Castellanos aseguró que las propuestas serán consideradas para impulsar una iniciativa legislativa y subrayó que la prevención requiere una estrategia integral de salud mental, así como redes de apoyo capaces de atender oportunamente a quienes atraviesan una situación de crisis.
Los participantes coincidieron en que la tecnología puede contribuir a la prevención, pero debe utilizarse bajo criterios de seguridad, evidencia científica y acompañamiento profesional, con el objetivo de proteger a las personas y evitar que las herramientas digitales amplifiquen contenidos dañinos.
 
 
 
 
 






















