Los costos del combustible y la alta demanda disparan los precios de los vuelos

En junio los billetes de avión subieron más de 50%, pero los costos para las aerolíneas se elevaron casi 80%, lo que se suma a otros factores, como menos jugadores en el mercado.

Las aerolíneas arrancaron la temporada de verano con precios 51% más altos que en 2020, alcanzando un máximo histórico en los índices de inflación por lo menos desde 1982. El encarecimiento se da al inicio de la temporada alta de mitad de año, pero también deriva de una subida en los costos para las empresas, que se han disparado particularmente el último año.

Parte del incremento registrado en el último par de meses responde a una baja base comparable respecto a 2020, cuando la pandemia desplomó los precios de los vuelos. Sin embargo, se ha registrado un incremento incluso respecto a 2019, de 28% durante mayo y de 19% en junio, de acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor.

Francisco Madrid, director del Centro de Investigación y Competitividad Turística Anáhuac (Cicotur), explica que hay tres factores detrás el encarecimiento de los vuelos. Los primeros dos tienen que ver con la actual coyuntura. Por un lado, las cifras corresponden al periodo de verano, una temporada generalmente alta, que, además, se suma una tendencia en la recuperación de precios como parte de un alza en la demanda.

Aunado a esto, un tercer elemento es el de los costos, particularmente los energéticos, que han llevado a las aerolíneas a subir precios para compensar este efecto.

“Dentro de una empresa aérea uno de los principales componentes de costos es el de los combustibles. A nadie le gusta cobrar caro, pero me parece que, en conjunto, estos elementos explican la tendencia”, refiere Madrid.

De acuerdo con el índice Jet Fuel Price Monitor, de S&P Global y la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por su sigla en inglés), hasta julio los precios del combustible aéreo a nivel mundial han subido 80% en los últimos doce meses, con una alza más pronunciada en la región de Latinoamérica y el Caribe, de 83.3%.

Esto coincide con los datos de México. De acuerdo con el índice Nacional de Precios al Productor (INPP) en junio los costos crecieron 79% en el sector de transporte aéreo, alcanzando su nivel más alto desde diciembre de 2018.

Al comparar la evolución de los precios al consumidor y los precios al productor, se puede ver una estrecha relación entre ambos, lo que deriva en que el crecimiento en los costos incida directamente –aunque en menor proporción– en los precios de los boletos. Un ejemplo es el mes de mayo, donde los precios para el consumidor se elevaron 51.5% como consecuencia de un alza de 79% en los costos para las aerolíneas.

El impacto de un mercado reducido

Además de estos factores, hay otros relacionados con la cantidad de jugadores en la industria aérea, que quedó reducida con la salida indefinida de Interjet, desde diciembre de 2020.

Aunque éste no había sido un factor para considerar cuando la demanda de vuelos aún se encontraba decaída, con los niveles de tráfico registrados en las últimas semanas tener menos oferta de aerolíneas es un elemento de presión más a considerar.

“Es una variante adicional en algunas rutas. Hay algunas que tienen suficiente competencia, como México-Tijuana o México-Cancún, que tienen tres o cuatro jugadores dependiendo del caso, entonces es menos fuerte. Pero hay que revisar con mucha atención la reconfiguración de la industria, que también incluye una contracción de la flota de Aeroméxico, muy importante, y la desatención por insuficiencia de equipo en muchas rutas”, dice el especialista.

Aunque la inflación nacional va al alza, se esperan movimientos desde el Banco de México (Banxico) para contenerla. Sin embargo, habrá algunos rubros más difíciles de contener que otros.

“No veo que la inflación esté desbocada. Veo que Banxico tiene instrumentos para incidir sobre ella, pero el elemento de los energéticos es preocupante, y eso sí puede afectar a la industria”, concluye Madrid.

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