PEMEX FRACASARÁ SI AMLO NO DERROCA A ROMERO DESCHAMPS


El Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que fuerzas del Gobierno federal mexicano intervienen para detener el robo de combustible, pero expertos señalan que Carlos Romero Deschamps, dirigente del STPRM no tiene nada que hacer al frente de los sindicalizados y debe ser removido para evitar el fracaso.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que fuerzas conjuntas del Gobierno federal mexicano intervinieron el sistema de monitoreo de Petróleos Mexicanos (Pemex) para detener el robo de combustible, enorme sangría de bienes nacionales. Informó que hay tres funcionarios directamente que ya están involucrados, bajo proceso penal. AMLO presentó esta mañana el Plan Conjunto de Atención a las Instalaciones Estratégicas de Pemex.
“Los ex directores de Pemex sabían del robo. Pero no tengo pruebas para decir que participaban”, dijo el Presidente mexicano. “Es un gran robo a la Nación”. Fuerzas de la Marina, del Ejército, de la nueva administración de Pemex y de la Procuraduría General de la República (PGR) participan en el operativo para frenar el robo. Otras dependencias también toman parte de este programa. López Obrador dijo que sólo el 20 por ciento de los combustibles que se roban a Pemex es por medio de “ordeña” de pipas, y el resto es “de arriba”, es decir, desde adentro del mismo Gobierno. El Jefe del Ejecutivo dijo que la ordeña es “sólo una pantalla”.
López Obrador indicó que el año pasado se robaron diariamente más de 600 pipas, que se estiman eran de 15 mil litros cada una, lo que representa una cantidad de alrededor de 200 millones de pesos diarios. “Si pensamos en 600 pipas diarias, pues no estamos sólo hablando del llamado ‘huachicol’, la ordeña de ductos: estamos hablando de un plan que tiene vinculación al interior del gobierno y que se apoya en un sistema de distribución de combustibles; porque no es fácil, distribuir y vender 600 pipas diarias de gasolina”.
Todo esto es perfecto pero a decir de los expertos existe el llamado “prietito en el arroz”, el líder sindical que lleva años en el trono tras varias relecciones, además de haber sido senador y diputado donde nunca aportó nada para el país.
Carlos Romero Deschamps, considerado por muchos como el Huachicolero mayor, deber ser destituido y con ello dejar trabajar libre al nuevo gobierno y sobre todo evitar el fracaso de las estrategias.
Carlos Romero Deschamps, dirigente nacional del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), no tiene nada que hacer al frente de los sindicalizados y debe ser removido para evitar que la Presidencia de la República fracase en uno de sus principales proyectos: rescatar a un Petróleos Mexicanos (Pemex) moribundo, dijo Lorenzo Meyer Cossío, politólogo, historiador e investigador de El Colegio de México (Colmex).
“Se le tiene que quitar el poder que tiene y desmantelar la estructura corrupta del sindicato […]. En esta ocasión lo que hay, además de modificar ese liderazgo corrupto, es una visión distinta sobre Pemex: es revivir a un muerto, a un moribundo; entonces sí, Romero Deschamps no tiene nada que hacer ahí”, expuso Meyer Cossío en entrevista con SinEmbargo. El historiador consideró que durante la conferencia matutina de este jueves en la que se presentó el plan para combatir el robo de combustible– el cual de acuerdo con el nuevo Gobierno se da en su mayor parte desde el interior de Pemex– Andrés Manuel López Obrador, Presidente de la República, le declaró la guerra al dirigente petrolero.
López Obrador aclaró que personalmente no ha tenido contacto con Romero Deschamps, pero que Olga Sánchez Cordero, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), habló con él y le dijo: “no vamos a tolerar a nadie, fuese de alto nivel o trabajador sindicalizado”. “Es una declaración de guerra, que ya estaban todos los elementos en el tablero, es nada más concretar en un discurso lo que ya estaba haciendo en la práctica. Pero es parte central del proyecto de Andrés Manuel: si fracasa en Pemex, fracasa en una parte central de su proyecto.
El historiador enunció la tres vías para robarle a Pemex: los huachicoleros a través de la ordeña de ductos, el robo marítimo en buques a través del Golfo de México y el que se hace vía el sindicato con las pipas, los choferes y transportistas.

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