100 DÍAS… 100 DUDAS


Por Roberto Cruz

Si de ponernos filósofos se trata, tendríamos que decir que un gobierno que pueda recibir el “Oscar” por colocar a un país en la cúspide del desarrollo, tendría que ser, forzosamente, un gobierno añejo o, cuando menos, de medio plazo.
Cualquier otro juicio es imposible y hasta corto de argumentos.
La explicación: No hay resultados visibles y, mucho menos, constantes y sonantes, en 100 días de gestión administrativa.
Cualquier parámetro de medición en temas sociales, económicos o políticos requieren de un plazo crítico para establecer la proporción de cambio, hacia adelante, hacia atrás o de estancamiento.
Lo demás es polvareda.
Esta semana, lunes 11 de marzo para ser precisos, escucharemos el mensaje de Andrés Manuel López Obrador sobre sus primeros 100 días de gobierno.
Sugiero que para salud mental de gobernados y gobernantes, lo que diga los rescatemos todo, frase por frase, punto por punto, y se compare, como cápsula del tiempo, con un plazo mayor, digamos, seis meses, un año, mitad de sexenio y sexenio completo.
Y no es echar la sal.
Soy de los que ha han criticado mucho más el tono, la burla, el desdén y el desorden del actual e inédito gobierno, que las estrategias en sí, por muy “locas” que parezcan.
Específicamente hay dos muy visibles y que a la vuelta de los meses (no de semanas, y mucho menos, de 100 días) pueden ser causa de una metamorfosis en el sistema: El ahorro en muchas áreas de la economía, que generará un “cochinito” bien dado para cubrir varias de las promesas. En distintos rubros se está jalando una buena cantidad de cientos de millones de pesos, por no decir miles.
La otra, el aspecto de la seguridad. Ignorar en cierta forma la actividad de los grupos del crimen organizado (sin mantener totalmente los brazos cruzados, como lo está haciendo ahora el Gobierno federal con el cártel de Santa Rosa de Lima, Guanajuato) lo va orillando a un arrinconamiento, a permanecer fuera de la esfera social pública (“la vieja escuela”, mencionaron por ahí en alguna narco-manta).
En este caso, el comercio-negocio no se erradica por completo, pero se restringe a una periferia. Los crímenes dejan de ser muestra de poder o de presencia. De pasada no estaría mal entrarle también al crimen no organizado o medio organizado, el de los delitos del fuero común, porque en la Ciudad de México como que la Jefa de Gobierno, Claudia Sehinbaum, pide a gritos una manita. Los asaltos y ejecuciones están desatados.
La combinación de estas estrategias, bastante inusuales en los gobiernos recientes, como hacerse de recursos desollando dependencias, organismos, partidos; aplicar en serio la no apología del delito, pero, además (si realmente se hace), aplicando programas sociales contra la pobreza y marginación, los resultados, dude quien lo dude, estarán a la vista.
En todo caso, sin embargo, estamos hablando, necesariamente, no de 100 días, sino, en el mediano plazo, como dijimos, mínimo un año.
En ese orden, está trazado por ahora lo que podrá ser el cúmulo de resultados positivos, negativos o avances medios en la gestión de López Obrador.

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