Una ciudad en Croacia, ofrece casas por menos de un dólar.


Una ciudad del norte de Croacia golpeada duramente por una disminución constante de la población durante el último siglo, está vendiendo sus casas abandonadas por un kuna (16 centavos de dólar estadounidense) en un intento por atraer nuevos residentes, aunque con algunas condiciones importantes. Legrad, que alguna vez fue el segundo centro de población más grande del territorio croata, ha sufrido un declive constante desde la desintegración del imperio austrohúngaro hace un siglo, cuando las nuevas fronteras lo dejaron marginado. «Nos convertimos en una ciudad fronteriza con pocas conexiones de transporte a otros lugares. Desde entonces la población ha ido disminuyendo gradualmente», dijo el alcalde de la ciudad, Ivan Sabolic. Rodeada de campos verdes y bosques, la ciudad está cerca de la frontera con Hungría y tiene alrededor de 2 mil 250 habitantes, la mitad de los que tenía hace 70 años.

Para su primer intento, la ciudad comercializó 19 casas vacías y sitios de construcción abandonados al precio de un kuna (0.16 dólares) cada uno, dijo el alcalde. Hasta el momento, se han vendido 17 propiedades. Las casas que se ofrecen se encuentran en varios estados de deterioro. Algunas están muy deterioradas, sin ventanas ni puertas, con las paredes cubiertas de moho. El municipio dice que pagará 25 mil kunas para las reformas necesarias, y para los nuevos residentes que deseen comprar una casa de propiedad privada, la ciudad cubrirá el 20 por ciento del precio o hasta 35 mil kunas, dijo el alcalde.

¿CUÁL ES EL ENGANCHE?

Las condiciones clave para las personas o parejas que desean establecerse en Legrad incluyen que deben ser financieramente solventes y menores de 40 años. También deben comprometerse a quedarse al menos 15 años. Sabolic dijo que la oferta había atraído el interés del extranjero. «Después de algunos informes de los medios sobre nuestra acción, recibimos consultas sobre casas de lugares muy distantes como Rusia, Ucrania, Turquía, Argentina o Colombia».

Sin embargo, la inmigración es compleja en Croacia, por lo que por ahora la ciudad la mantiene local, según Sabolic. Dijo que las oportunidades de empleo para los recién llegados incluyen trabajos en las industrias de producción de alimentos, procesamiento de madera y procesamiento de metales. Danijel Harmnicar, un joven del norte de Croacia con esposa y dos hijos pequeños, aceptó la oferta de Legrad y compró una casa de un kuna para su familia. «Es mucho mejor vivir en tu propio lugar que ser un inquilino. Quedarnos 15 años aquí no es un problema para nosotros, no planeamos mudarnos», dijo.

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