En jaque, la elaboración de sombreros y artesanías de jipi


Los artesanos creadores del sombrero jipi dijeron que las ventas iban a la baja antes de la pandemia, pero tras la llegada del covid-19 están en una situación crítica y en el olvido por parte del gobierno.

Cuando las manos convierten la palma de jipi japa en obras de arte, Elma Beltrán también teje sus sueños, pues en cada una de sus creaciones está lo mejor de sí misma, así lo aprendió de sus ‘ancestros’. Sin embargo, la venta de sombreros y artesanías de jipi japa prácticamente se desplomaron durante la pandemia de covid-19. Desde hace unos seis años la situación de los artesanos de Bécal, capital del sombrero de jipi, gradualmente se ha ido agravando por la falta de materia prima, la venta de productos chinos, la baja afluencia turística y ahora, las condiciones climatológicas que impiden ir a trabajar a las cuevas. «La estamos pasando muy mal, las ventas prácticamente son de sobrevivencia, si no mejora la situación no tendremos ni para lo básico» La localidad maya de Bécal se ubica en el municipio Calkiní, en la región conocida como el Camino Real, porque fue el trayecto de la Emperatriz Carlota en su visita a esta zona. La mayoría de sus 6 mil 500 habitantes se dedica al campo y al tejido se sombreros de jipi japa.

Para elaborar los sombreros y las artesanías, sus creadores trabajan en cuevas de Sascab (tierra blanca), ya que por la humedad que hay ahí, la palma se puede tejer. Antes sólo producían sombreros, posteriormente fueron innovando y ahora en el catálogo hay diademas, abanicos, broches, pulseras, collares, tapetes y otros productos.

En el caso de los sombreros los precios varían de los 200 a los 3 mil pesos. En el caso de las artesanías los precios son muy variados. Elma aprendió desde muy pequeña a elaborar sombreros de jipi y después comenzó a hacer otros productos que le han permitido salir de la comunidad y venderlos en los mercados, bazares, ferias artesanales y otros foros.

¿Qué es el sombreo de jipi?

El jipi es una palma que mide ente entre uno y dos metros de altura. La primera vez que se fabricó un sombrero de este material fue en 1872, gracias a que el hacendado Juan García trajo un sombrero “panameño”, que en realidad es originario de Ecuador, el cual fue cotizado por la clase alta de la península y fue así que se empezó a producir. El secreto del sombrero está en el rayado de la hoja, entre más fino, más suave, pero también más tiempo para tejerlo. Se divide en cuatro categorías, una vez que la palma está rayada, se deshidrata en un horno por tres horas con carbón y azufre. Para teñir la palma a fin de elaborar otros productos, se usan colores naturales.

Una vez que están listas, entonces se procede al tejido, la mayoría tiene una cueva en casa para trabajar, sin embargo, por las lluvias que se registran prefieren no usarlas para prevenir algún accidente. De acuerdo con información oficial, en 2017 la Secretaría de Desarrollo Rural (SDR) y Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) pusieron en marcha la siembra de la planta de jipi japa para los artesanos con una inversión de 300 mil pesos. Sin embargo, dos años después, la Secretaría de Desarrollo Rural anunció que el proyecto se cancelaba por falta de presupuesto.

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