El secretario general subrayó que el dinero generado o destinado a las comunidades escolares debe traducirse en beneficios colectivos y no ser utilizado para intereses particulares.
El Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México (SMSEM) llamó a fortalecer la vigilancia sobre los recursos económicos que se manejan en las escuelas, con el propósito de garantizar que sean utilizados en beneficio de la comunidad estudiantil y contribuyan a mejorar las condiciones de alimentación.
El secretario general del SMSEM, Jenaro Martínez Reyes, señaló que, aunque la administración de las cooperativas escolares y las aportaciones de madres y padres de familia corresponden a ámbitos distintos al sindical, las y los docentes pueden mantenerse atentos al destino de estos recursos y realizar observaciones cuando sea necesario.
El dirigente subrayó que el dinero generado o destinado a las comunidades escolares debe traducirse en beneficios colectivos y no ser utilizado para intereses particulares. Añadió que la responsabilidad de supervisar estos procesos también corresponde a las autoridades educativas y escolares.
Martínez Reyes destacó la relevancia de esta vigilancia ante los programas de alimentación escolar que opera el Gobierno del Estado de México a través del DIFEM. De acuerdo con datos de la Cuenta Pública 2025, durante ese año se distribuyeron 94 millones 704 mil desayunos escolares fríos, en beneficio de 513 mil 250 niñas, niños y adolescentes.
Asimismo, fueron entregadas 37 millones 839 mil 780 raciones de desayunos escolares comunitarios, mientras que el programa de desayunos calientes benefició a 196 mil 747 estudiantes. También se distribuyeron 125 paquetes de equipamiento para desayunadores escolares.
El secretario general del SMSEM resaltó que garantizar una alimentación adecuada requiere no sólo de la entrega de apoyos, sino también de una correcta operación y vigilancia de los recursos y productos destinados a los estudiantes.
El SMSEM consideró que la participación responsable de docentes, autoridades escolares y educativas puede contribuir a que los recursos y programas destinados a la alimentación cumplan su objetivo y se traduzcan en mejores condiciones para las comunidades escolares.
 
 
 
 
 





























