La actriz de 59 años volvió a reunirse con Sandra Bullock para celebrar la esperada secuela de la cinta que protagonizaron hace casi tres décadas.
Nicole Kidman volvió a convertirse en el centro de las miradas durante la celebración de Practical Magic 2 en Los Ángeles, donde sorprendió con un espectacular vestido negro de encaje transparente que llevó el estilo gótico de la película a la alfombra roja.
La actriz, de 59 años, lució un diseño largo con corpiño de encaje bordado sobre una base nude, escote pronunciado y una falda semitransparente con una abertura hasta el muslo. Complementó el atuendo con una gargantilla de encaje, zapatos de tacón y su característica cabellera rubia peinada con ondas voluminosas.
Kidman posó junto a Sandra Bullock, de 62 años, quien optó por un elegante vestido negro de terciopelo con cuello alto y detalles blancos en los puños. Ambas actrices retomarán los papeles de las hermanas Gillian y Sally Owens, personajes que interpretaron por primera vez en la película de 1998.
A casi 30 años del estreno de Practical Magic, la secuela es una realidad gracias, en buena medida, al entusiasmo de los seguidores. Kidman ha reconocido que fueron los propios fans quienes durante años pidieron el regreso de las hermanas Owens.
“Fueron los fans”, explicó recientemente la actriz, al recordar las constantes peticiones para realizar una segunda película.

En esta nueva entrega también participan Joey King y Maisie Williams, quienes representan a una nueva generación vinculada con la familia Owens.
Además del reencuentro profesional, Kidman ha contado algunas de las experiencias más peculiares que vivió durante el rodaje. La actriz aseguró que el elenco llegó a realizar escenas de baile de madrugada y hasta saltó de un tejado durante las grabaciones, pese a las bajas temperaturas.
La amistad entre Kidman y Bullock también quedó nuevamente expuesta durante la promoción. Ambas han compartido divertidas anécdotas del rodaje, entre ellas las bromas que suelen hacerse fuera de cámaras.
Kidman incluso reveló un peculiar “hechizo” familiar: cuando alguien le causa problemas, escribe su nombre en un papel y lo coloca en el congelador, con la intención simbólica de “congelar” a esa persona y mantenerla alejada.
La actriz ha asegurado que regresar como Gillian fue una experiencia refrescante después de varios años interpretando personajes dramáticos, pues el papel le permitió recuperar una faceta más divertida y desinhibida.
 
 
 
 
 































