TUNDEN A LÓPEZ-GATELL POR LAS CASI 50,000 MUERTES EN MÉXICO


El Centro de la atención nacional sigue al subdirector de Salud por todos lados debido a la gran cantidad de muertes y contagios, por los desacuerdos con gobernadores y la confrontación mediática por los resultados del manejo de la pandemia en nuestro país

Al inicio de la epidemia en México, la llegada del Covid-19 fue como algo incomprendido por los mexicanos. Se tenía la idea de que era uno más de los episodios con que ya varias veces había salido China. Por ello existen varios tipos de coronavirus.
Las diferencias llegaron al límite. Un grupo de mandatarios estatales han exigido su renuncia. Eso se veía venir.
Apenas se dio a conocer que el subsecretario amenazó a los gobernadores de caer en faltas que ameritarían sanciones hasta penales de no seguir como la Federación manda el uso del semáforo.
Las confrontaciones con los medios de comunicación y con los gobernadores han llegado al un punto en el que Hugo López-Gatell se siente víctima de “bullying”.
Los gobernadores que exigen que deje la coordinación son Martín Orozco, de Aguascalientes; Miguel Ángel Riquelme, de Coahuila; José Peralta, de Colima; José Rosas Aispuro, de Durango; Diego Sinhue, de Guanajuato; Enrique Alfaro, de Jalisco; Silvano Aureoles, de Michoacán; Jaime Rodríguez, de Nuevo León, y Francisco Javier García, de Tamaulipas, ante la ya próxima cifra de 50 mil muertos que al día jueves se llegara a esta cifra o será superada.
Ello sin contar que medios internacionales han señalado que la cifra real se ha escondido y que está ya supera las 100 mil víctimas.
Pero el propio subsecretario lo ha dicho, todavía faltan meses de pandemia. Es decir, miles de muertos están por contabilizarse.
Él, sin embargo, continuará subiendo y bajando curvas. Excusándose por la improbabilidad que traen las pandemias.
Seguirá irritándose con preguntas incómodas, dando cátedras de periodismo, contradiciendo a los gobernadores.
Una mentira que siempre ha ido afinando el doctor Hugo López-Gatell es que el gobierno mexicano tomó riendas en el asunto desde enero, incluso una vez dijo que desde diciembre.
Fue como a mediados de febrero que el nuevo virus los comenzó a inquietar, y tampoco tanto. Todavía en marzo, el Presidente López Obrador exhortaba a la gente a salir a la calle y abrazarse.
Por esos días todavía los mexicanos veían a las autoridades de Salud como los encargados de algo pasajero.
Después de las tres famosas Fases, los mexicanos hoy no sabemos ni siquiera si el famoso semáforo epidemiológico es algo serio. Ya no hay fases, las curvas se volvieron locas (“sube, bajan; bajan, suben; vuelven a bajar, vuelven a subir”, dice López-Gatell), las mesetas se petrificaron.
Ante ello, López-Gatell, ya no encuentra la puerta para justificar, irremediablemente, que él y su equipo solo están llevando la situación a fin de que el que menos salga afectado sea López Obrador y su 4T.
Cuando se le ha preguntado por qué predijo de entre 6 mil y 8 mil muertos, si cuando vio el tsunami mortuorio que se formaba, lo cambió por 12 mil, 20 mil, 35 mil y hasta una cifra que ya sería “un escenario catastrófico” de 60 mil, pero la realidad es que no sabe hasta cuándo va parar la mortandad en México y solo se la ha pasado jugando con las cifras.
Para no seguir con más cosas, antes de que finalice el presente mes podríamos estar entrando al “escenario catastrófico” previsto por López-Gatell: 60 mil muertos, aunque hay predicciones que lo dejan atrás de instituciones internacionales que señalan hasta 85 mil.

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