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Los analistas señalan que desde el levantamiento del EZLN hasta la guerra de Calderón, significaron tanto como la crisis que se vive en este sexenio.

La posición de Coparmex, sin embargo, no es distinta a la de los analistas de la vida política del país, quienes consideran que la crisis de gobernabilidad que enfrentan el país es más aguda y peligrosa que cualquier otra que se haya vivido en México durante los últimos sexenios
Politólogos en el portal de SinEmbargo plantearon que ni el levantamiento del movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994; ni la caída del sistema de 1988 que le permitió arribar al poder a Carlos Salinas de Gortari, o la elección de 2006 donde el panista Felipe Calderón Hinojosa obtuvo la Presidencia de la República con una marginal diferencia de votos respecto a su contrincante Andrés Manuel López Obrador y la llamada guerra contra el narco, significaron una crisis como la que se vive hoy.
Y si la historia se remonta al final de la administración del ex Presidente Gustavo Díaz Ordaz con la represión estudiantil de 1968, aún con aquel repudio a cuestas, el Partido Revolucionario institucional (PRI) y el mandatario pudieron salir mejor librados que Peña Nieto en la actualidad.
“No recuerdo algo de esta magnitud. Cuando el levantamiento Zapatista había malestar, pero no como ahora. Había crisis, pero no estos movimientos vandálicos por todo el país. No lo recuerdo y no sabemos qué puede pasar, si esto llegara a otros niveles. La apuesta del Gobierno es que la gente se vaya calmando poco a poco”, dijo José Antonio Crespo Mendoza, politólogo del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
Crespo Mendoza hace referencia a las manifestaciones que se han replicado durante los últimos días en casi todo el país en contra del incremento del precio de las gasolinas y los saqueos que se registraron el miércoles, jueves y viernes de la semana pasada en diversos estados del país.
La consignas de “fuera Peña” y “no al gasolinazo” han sido la constante.
Para María Eugenia Valdés Vega, politóloga especializada en procesos electorales, padrón electoral y sistema político mexicano de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), México no había tenido un Presidente de la República tan repudiado como Peña Nieto.
“Es el Presidente más desprestigiado y más solitario que ningún otro. Todos acaban solos. En el viejo régimen priista ya a finales del gobierno empezaban a quedarse solos y sin poder, pero entonces el presidencialismo era muy fuerte; la figura presidencial era importante y fuerte. Ahora está desvalorizada, de ninguna manera puede equipararse a ningún Presiente. Recuerdo cuando Díaz Ordaz terminó su Gobierno, después del 68 fue muy repudiado, pero ni siquiera él estaba tan desprestigiado, porque tenía el apoyo de una parte de la sociedad muy conservadora y autoritaria. En cambio ahora, no hay nada que nos haga pensar que hubo antes cosa parecida”, dijo.
Ivonne Acuña Murillo, académica del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana, recordó que antes de 1968 hubo una gran movilización en el país, pero de sectores que pertenecían al PRI y al campo.
“Eran organizaciones campesinas que querían democratizar la vida de los sindicatos, y fue una rebelión dentro del PRI. Pero esta rebelión generalizada no es contra el PRI o dentro del PRI, sino en contra de una medida tomada por el Gobierno que perjudica a toda la población”, señaló.
María Eugenia Valdés explicó que la recta final del Gobierno de Carlos Salinas de Gortari fue complicada: se dio el levantamiento zapatista en enero de 1994; y el crimen del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta en marzo de ese mismo año. Aunado a la crisis económica, esos hechos hicieron de la sucesión presidencial un evento difícil.
Sin embargo, criticó, los equipos de los ex presidentes eran más robustos que el Gabinete actual.
“¿[Luis] Videgaray como Secretario de Relaciones Exteriores? Es un despropósito, yo lo entiendo como un requerimiento de Donald Trump [Presidente electo de Estados Unidos]. Regresamos al priismo, sin el viejo régimen, con una clase política muy disminuida. Si entendemos la gobernabilidad como la capacidad de gobernar, es decir, como una cualidad del gobierno o de los gobernantes, y no se tiene esa capacidad, la sociedad se vuelve ingobernable porque en el gobierno son incapaces, ineptos”, explicó.

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