EL DINERO DE LOS OTROS

Por Luis Pinal Da Silva

Para nadie es un secreto el que se diga que el Gobierno Federal enfrenta una crisis de recursos, ya que el dinero que se tenía se fue acabando conforme se multiplicaron las ocurrencias del Presidente.
Así, los fondos de pensiones fueron la última fuente de reservas a la que pudo acceder el gobierno. Una fuente importante que genera importantes dividendos cuando se tiene en las arcas bien guardada pero que, sin duda, se agotará en el muy corto plazo.

Las autoridades hacendarias han reconocido que el país enfrentará, en los próximos años, una presión sin precedente en las finanzas públicas derivada del déficit presupuestal.

Hay que observar, atender y entender que la administración de la autollamada 4T se ha dedicado a repartir dinero a diestra y siniestra, sin tener estudios de factibilidad o actuariales para determinar montos y beneficiarios, así como el plazo que se podría contar con la dadivosa entrega.

No hay que olvidar que primero dispusieron de recursos no reclamados en las cuentas bancarias que no tuvieron movimiento en los últimos cinco años.

Tras ello, vieron otra manzana apetitosa: los recursos de los fideicomisos, incluido el fondo para la atención de desastres naturales.

A ello se sumó la supuesta rifa del avión presidencial, que se mantiene en una oscuridad total y con riesgo de que esa “venta” se convierta en una deuda gigantesca.

Ahora fueron los fondos de las Afores no reclamadas por los beneficiarios de más de 70 años; es decir, el dinero que corresponde a quienes dieron su vida laboral y/o a sus descendientes.

Viene ahora la creación de un padrón de beneficiarios de todos los programas sociales, con la confiscación de cuentas bancarias o una reforma fiscal de gran calado que no solo compense el déficit presupuestal (nada más este año el gobierno se endeudará con 2 billones de pesos para financiar el gasto) sino que pueda garantizar la recaudación para mantener los programas sociales en los próximos años.

En términos estrictos se antoja muy complicado lo que podrá suceder en el país, a pesar de que se asegure hasta el cansancio que México está dentro del Top Ten de las economías en el mundo.

No hay que olvidar lo que ocurrió con Carlos Salinas de Gortari, que durante su administración nos llevó a creer que ya éramos un país del primer mundo y al concluir su mandato la casa de naipes se derrumbó, dejándonos a los mexicanos con una pesada carga económica.

Y ya que estamos en eso, las similitudes entre Salinas y López Obrador, son muy fuertes.