Reconoció la labor del Tribunal Electoral y aseguró que su administración respetará la autonomía de las instituciones.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, llamó a las fuerzas políticas a fortalecer la cultura democrática, privilegiar el debate de ideas y abandonar la mentira como estrategia política, además de rechazar los discursos de odio, el racismo, la misoginia y la intolerancia.
Durante la Sesión Pública Solemne del Tribunal Electoral de la Ciudad de México (TECDMX), con motivo del último informe de actividades de su presidente, Armando Ambriz Hernández, la mandataria reconoció la labor de este organismo en la defensa de los derechos políticos, la resolución de controversias y la protección de la voluntad popular.
Brugada destacó que las instituciones electorales son resultado de las luchas históricas por elecciones libres y el respeto a los derechos ciudadanos. Por ello, sostuvo que deben garantizar que ningún interés particular o presión se imponga sobre las decisiones de la población.

Ante representantes de los poderes públicos y autoridades locales, convocó a construir una discusión política basada en propuestas y proyectos que contribuyan al desarrollo de la capital. También llamó a establecer un frente común contra las expresiones de odio y discriminación, con el propósito de preservar la pluralidad y la convivencia democrática.
En materia electoral, reiteró que su administración no intervendrá en el proceso y respetará la autonomía de las autoridades competentes. Subrayó que los recursos públicos deben destinarse al bienestar de la población y no a intereses electorales.
Por su parte, Armando Ambriz Hernández destacó que el Tribunal mantiene el compromiso de proteger los derechos ciudadanos y ofrecer una vía legal para resolver las diferencias políticas. Asimismo, señaló que el organismo ha tenido que adaptarse a las nuevas formas de participación social y a las exigencias democráticas de la capital.
El magistrado concluyó que, aunque los cargos públicos son temporales, las decisiones jurídicas dejan consecuencias duraderas en la vida democrática de la ciudad.
 
 
 
 
 






















