CANCELAR LOS CELULARES: EDUCACIÓN Y SALUD MENTAL

Por: Julio Madrazo

El 21 de septiembre de este año la SEP emitió el Acuerdo para garantizar los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en escuelas del Sistema Nacional Educativo. Adicionalmente, el 14 de octubre, la presidenta Sheinbaum emitió el Decreto de entornos digitales seguros para niñas, niños y adolescentes.

Ambos instrumentos buscan garantizar que las niñas, niños y adolescentes del país tengan entornos digitales seguros y sanos en su vida cotidiana; y en particular, en las horas que están en el colegio.

La evidencia del daño que las plataformas digitales han causado en la sociedad es abrumadora. El decreto de Sheinbaum cita informes de UNESCO y de la Unión Europea, en torno al efecto de las redes sociales y plataformas digitales, así como de las medidas que han adoptado para regular esta grave pandemia.

Tres libros publicados sobre el asunto, Dopamine Nation, de Anna Lembke, The Anxious Generation, de Jonathan Haidt, y The New Dark Ages, de James Marriott, son testimonios brutales de los mecanismos adictivos que las plataformas han usado para enganchar a la niñez y los jóvenes, para que usen sin control las redes sociales, y monetizar las horas que pasan sumergidos en sus pantallas. La edición de octubre de The Lancet publicó tres estudios con más evidencia. Se trata de una revisión de más de 100 trabajos científicos, con un universo de 9 millones de personas menores de 25 años. Los resultados arrojan más evidencia: mayor riesgo de daños a la salud mental, trastornos del sueño y disminución de la actividad física.

La salud mental se ha deteriorado en jóvenes de todas las edades, pero en particular entre niñas, que en tan solo una década están cada vez más deprimidas y angustiadas, duermen menos horas, y han reducido dramáticamente el tiempo que pasan con otras personas de su edad socializando de manera presencial. Entre los hombres, estos padecimientos también se han acentuado, así como el tremendo porcentaje que tiene acceso y consume pornografía.

La dopamina tiene enganchada a esta generación, a través de plataformas que estimulan sus sentidos en pocos segundos con imágenes, música y testimonios, convierte un juego de mesa “tradicional” o la lectura de un libro en actividades obsoletas y aburridas.

Marriott recuenta como las pantallas han ido disminuyendo el número de horas que una persona le dedica a la lectura. No todo inició con los teléfonos digitales. La primera pantalla, la televisión, comenzó a impactar el tiempo de lectura desde los 70, el siglo XX. Sin embargo, la afectación de los teléfonos inteligentes es infinitamente más grave. En una de sus conclusiones más devastadoras, afirma que estamos presenciando a egresados de licenciatura, que, por primera vez en nuestra historia, no han leído o escrito un texto, cursado sus estudios asistidos por la inteligencia artificial.

Los siete artículos del Decreto presidencial, así como los siete artículos del Acuerdo emitido por la SEP son pertinentes y muy necesarios. En el Acuerdo de Educación, además hay tres decálogos sobre el uso y de los aparatos móviles en los entornos educativos. Para hacerlos valer la SEP debe aprovechar la capacidad del SNTE para que sea su aliado en el cumplimiento de estas disposiciones.

Sin embargo, hace falta, en ambos decretos, mayor claridad de cómo garantizar el cumplimiento de las disposiciones. No es suficiente que las plataformas digitales tengan que elaborar reportes sobre el cumplimiento de lo que el Ejecutivo Federal les exige. Sería de gran utilidad que la Agencia Digital, Salud y la SEP cuenten con recursos específicos y suficientes, destinados para el seguimiento y garantizar que plataformas, educadores y padres de familia, acatan estas disposiciones.

En el ámbito de las medicinas, no hay un producto nuevo que pueda salir a la venta sin años de investigación clínica, para garantizar que su efecto en el padecimiento a tratar será positivo y sin daños o efectos secundarios. Parecería exagerado que las plataformas digitales tengan que realizar investigación entre sus usuarios antes de que se les permita salir al mercado, pero dadas las graves afectaciones que han tenido en tantos ámbitos de la vida de niños, niñas y adolescentes, algo hay que diseñar para que tengan que estudiar sus productos y, además, transparentar los resultados, antes de que las plataformas estén disponibles.

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