MACHISMO DISFRAZADO DE POLÍTICA Por Luis Pinal Da Silva

Por Luis Pinal Da Silva

Hablar de Félix Salgado Macedonio, significa hablar de corrupción, impunidad y proteccionismo.
Impulsado y protegido por el presidente Andrés Manuel López Obrador, se registró como candidato de Morena al gobierno de Guerrero, provocando un agravio social y político que irá creciendo, dado el trato y vejaciones contra las mujeres.
Salgado Macedonio fue exonerado por López Obrador y por Morena, no por juez alguno, tras presuntamente haber abusado y violado a cuando menos cinco mujeres, que presentaron denuncias en su contra.
En este contexto, llama poderosamente la actuación del líder de Morena, Mario Delgado, quien adujo la presunción de inocencia, pero jamás hizo mención alguna a la obligación de las autoridades para evitar la impunidad; el paso lógico, era que el presidente y su partido debían de haber mantenido en reserva su candidatura hasta que un juez resolviera las denuncias, pero decidieron seguir el impulso de los tiempos electorales, sin inmutarse ante el repudio de mujeres y hombres contra este personaje.
López Obrador impuso al controvertido senador por compromisos previamente adquiridos con él, concretados finalmente porque el delgado federal y su principal adversario Amílcar Salazar, cuya familia, encabezada políticamente por su hermana Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, cayó de la gracia presidencial tras revelarse sus múltiples propiedades, cuyo valor no corresponden a sus ingresos.
Ni López Obrador, ni su administración, acusaron a la familia Sandoval de corrupta, pero Eréndira Sandoval se mantiene en un impasse político.
Desde un principio, la figura de Salgado Macedonio fue altamente polémica y cuestionada. La nula empatía del presidente hacia sus señalamientos hizo que creciera la oposición al senador.
Pero todas las protestas han sido estériles y ello obliga a pensar – con fundamentos tangibles – que el gobierno de López Obrador es el mejor que ha habido para la simulación de género, y que está entre los peores en resultados desde que la violencia contra las mujeres es un tema de preocupación nacional.
Hay que poner en contexto que la misoginia del presidente no es desconocida, y su apoyo a Salgado Macedonio es un apoyo que, sin embargo, debería alarmar. El candidato de Morena, es un sátrapa de la política, que no tiene filtro ni límites.
Pero a él tiene de su lado a Morena, a López Obrador y la moralidad torcida de la llamada 4T.

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