¿Y LA CONFIANZA EN LAS ELECCIONES?

Por: José Fonseca

Para el oficialismo, el escándalo de corrupción en que están involucrados la exconsejera presidenta del INE, licenciada Guadalupe Taddei, y su equipo, es solo un tema más en la agenda política y, por lo que parecen motivaciones ideológicas, dan la impresión de restar importancia al impacto en la confianza ciudadana en las elecciones.

Históricamente, en el INE –antes IFE–, se consensuó el sistema electoral que, tras casi 80 años de hegemonía priísta, logró que la ciudadanía viera a la institución como el eje del sistema electoral que había devuelto a las elecciones la cre dibilidad.

Así, el INE, como eje del sistema, entregaba a los ciudadanos el control del proceso electoral, facilitó que los votos se contaran y se contaran bien y, al final del día, se publicara en el exterior de cada una de las miles de casillas instaladas el resultado de la votación.

Innegable que, históricamente, los sucesivos consejos del INA han padecido irregularidades, pero nunca de la dimensión de las corruptelas de la exconsejera presidenta Guadalupe Taddei y su equipo. Pero muestran incapacidad de ver el daño a la credibilidad en el sistema electoral, cuando suponen que basta con el rutinario proceso de elegir el reemplazo.

LA DESCARNADA REALIDAD

A pesar de los incrementos al salario mínimo, el poder adquisitivo de quienes lo reciben está por debajo del máximo histórico que se alcanzó en 1976, informa el proyecto del Plan General de desarrollo de la capital de la República. El salario mínimo sigue por debajo del máximo histórico de 1976, que en pesos de hoy significaría 342 pesos.

Revelan que, por lo anterior, hay brechas y que, como resultado de ellas, los más afectados son los de siempre: mujeres, jóvenes con empleos temporales y los que trabajan en el sector informal, y explica que hay que impulsar el trabajo formal que permita acceso a condiciones que contribuyan a satisfacer las necesidades básicas de alimentación, salud y vivienda.

Entre las soluciones que sugiere el documento está una que afirma que debe regularse el empleo informal, lo cual, con todo respeto, en una sociedad como la de CDMX, en la cual el 55 por ciento de las personas y pequeñas empresas están en la economía informal, parecería fijar una meta tan lejana como la del mítico flechador del cielo.

¿DEMOCRATIZAR A LOS SINDICATOS?

Ricardo Aguilar Gordillo, chiapaneco y cabeza del Movimiento Nacional de Transformación Sindical, ha salido con la ocurrente propuesta de que la crisis actual es el momento propicio para democratizar a los sindicatos de la República.

El problema de la propuesta es que el capítulo laboral del T-MEC, en 2018, con el entusiasta apoyo del presidente electo Andrés Manuel López expresado por su representante en las negociaciones, por estar seguros de que el corporativismo priísta sería derrotado en votaciones libres y vigiladas.

El T-MEC entregó a la ALFI-CIO, la principal central sindical de Estados Unidos, y a otros sindicatos norteamericanos, la facultad de vigilar y supervisar que las dirigencias de los sindicatos mexicanos, por votación, eligieran a sus dirigentes y reconocieran los derechos de las disidencias. En suma, los sindicatos norteamericanos, no la STPS, vigilan que la ley laboral se respete en México.

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