Por: José Fonseca
Quien esto escribe considera un error que la narrativa obsesiva de un sector del oficialismo pretenda que confundamos los intereses vitales de la República con los intereses particulares de Rubén Rocha Moya y los otros políticos acusados por Estados Unidos de involucramiento con el crimen organizado.
Esa narrativa, combinada con los exabruptos electorales y las presiones de las agencias de inteligencia y los sectores duros del gobierno estadounidense, podría ser la causa para que el caso Rocha Moya haya creado un diferendo que provocó tensiones sin precedente en las relaciones entre México y Estados Unidos.
Como sea, parece que la charla de la presidenta Claudia Sheinbaum con el mandatario estadunidense Donald Trump dio un paso trascendental, pues “se reafirmaron la cooperación bilateral en materia de seguridad y negociaciones comerciales” y definieron los temas relevantes en la agenda de la relación. ¿Escampa?
Pemex: el problema es el modelo
La semana pasada fue relevado Víctor Rodríguez Padilla en la dirección general de Pemex por Juan Carlos Carpio, funcionario cercano al primer círculo de Palacio Nacional. Políticamente, es innegable que se fortalece Luz Elena González Escobar; administrativamente, la moneda está en el aire.
Los más serenos análisis de la situación de Pemex advierten que, aunque es cierto que la paraestatal tiene dificultades financieras, el problema son, dicen, las motivaciones ideológicas de la política petrolera de “soberanía energética” que han creado un modelo de un Pemex desactualizado, ineficaz e ineficiente.
La opinión publicada y la opinión informada consideran poco realista continuar en las actuales circunstancias con una política energética cuyo resultado ha sido encaminar a Petróleos Mexicanos a encajonarse, política y administrativamente, en un callejón sin salida.
Cuba: advertencia de Washington
John Ratcliffe, director de la CIA, a nombre del presidente estadunidense Donald Trump, dijo a Raulito Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, y al ministro del Interior Lázaro Álvarez que Washington está listo para hacer compromisos económicos y de seguridad, si Cuba hace reformas fundamentales.
Las pláticas, se informó, “abordaron los temas de cooperación en labores de inteligencia, estabilidad económica y asuntos de seguridad y la petición que La Habana no de refugio a los adversarios de Occidente”. Y se ofrecieron 100 millones de dólares de “ayuda humanitaria”.
Ratcliffe, enfatizó el comunicado, advirtió que la ventana de oportunidad para las negociaciones no estará abierta indefinidamente. Al mismo tiempo, fuentes del Gobierno de Estados Unidos empezaron a hablar de un eventual juicio a Raúl Castro por el derribo de dos avionetas civiles en 1996. Esperemos.
 
 
 
 
 






























