Justicia Restaurativa pone a la víctima al centro y busca transformar al responsable

El modelo del Poder Judicial del Edoméx promueve acuerdos de reparación, reflexión y responsabilidad en asuntos penales.

Estado de México.- Dar voz a las víctimas, reconocer el daño causado y generar condiciones para repararlo son algunos de los objetivos de la Justicia Restaurativa, un modelo que busca que la respuesta ante un delito vaya más allá de la sanción y permita trabajar sobre sus consecuencias.

“El momento en que no me detuve a pensarlo, lo estoy pagando pensándolo todos los días”, expresó una persona sentenciada durante uno de estos procesos, frase que para Israel Cepeda López, mediador conciliador del Centro Público de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, refleja el cambio de perspectiva que pretende generar este mecanismo.

En asuntos de adultos, la Justicia Restaurativa puede comenzar desde que un delito es denunciado ante la Fiscalía y continuar durante la investigación o ante un Juzgado de Control. En esta etapa puede aplicarse en delitos culposos y, si existe un acuerdo reparatorio entre las partes, el procedimiento puede concluir antes de la vinculación a proceso.

Entre los casos que se atienden con mayor frecuencia se encuentran lesiones, daños a vehículos y robos sin violencia. El propósito es que quien ocasionó el daño pueda analizar sus decisiones, comprender sus consecuencias y asumir responsabilidad sobre lo ocurrido.

La participación de las partes es voluntaria. La víctima puede expresar directamente qué necesita o qué considera justo para reparar el daño, el cual no necesariamente debe limitarse a una compensación económica, pues también pueden abordarse consecuencias emocionales, familiares o morales.

Durante la etapa de ejecución de sentencia, el modelo puede aplicarse incluso en delitos graves. No obstante, participar en Justicia Restaurativa no significa que una persona privada de la libertad sea liberada automáticamente, sino que constituye un proceso adicional de reflexión, responsabilidad y reparación.

Cada asunto tiene un desarrollo distinto. Algunos pueden resolverse en semanas, mientras otros requieren meses o incluso más tiempo, dependiendo del tipo de afectación y de las circunstancias de las personas involucradas.

Cepeda López recordó el caso de una joven cuyo padre fue responsable de la muerte de su madre. Ante la imposibilidad de una reparación económica, el proceso también permitió trabajar las consecuencias emocionales y ayudar a la joven a comprender que ella misma era víctima de los hechos.

Uno de los principales propósitos de este modelo es también disminuir el riesgo de reincidencia, al buscar que la persona responsable comprenda qué decisiones derivaron en el delito y qué conductas podrían evitar que vuelva a repetirse.

Durante este año se han iniciado más de 210 casos de Justicia Restaurativa para adultos y concluido aproximadamente 215, con la intención de que cada proceso represente algo más que el cierre de un expediente: una oportunidad para reparar, asumir responsabilidades y avanzar.

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