CORRUPCIÓN EN SÓTANOS DEL PODER ESTATAL Y FEDERAL


CORRUPCIÓN EN SÓTANOS DEL PODER ESTATAL Y FEDERAL

No le falta razón al Presidente López Obrador, la madre de “El Marro” está en libertad gracias a la corrupción; por ahora no sabemos si del juez, de la policía o de los agentes del Ministerio Público.
Para el mandatario no hay duda en dónde: “Algunos jueces siempre andan buscando si hubo alguna falla en la hora de la detención, en los papeles, en cualquier cosa, para dejar en libertad de presuntos delincuentes”.
Pero no sólo en el juez, sino en la Fiscalía de Guanajuato: “Es muy raro lo que está pasando en Guanajuato, el Fiscal lleva ya 12 años en el cargo”, dijo en su conferencia mañanera.
Algún día sabremos qué ocurrió con María Eva Ortiz; quizás el juzgador encontró elementos para fundamentar que la policía mintió en su informe sobre el lugar en donde la aprehendió, no llevaba orden de cateo para sacarla del lugar en donde se encontraba o alguien le sembró el dinero que, según se dice, se encontró en su poder.
Y también es cierto que resulta un tanto extraño que el fiscal guanajuatense, Carlos Zamarripa Aguirre, lleve en el puesto casi dos sexenios.
Sin duda la corrupción está instalada en las policías y en el Poder Judicial, tanto del fuero común como del federal.
Que los sicarios del Cartel Nueva Generación de Jalisco conocieran de antemano la ruta del jefe de la policía capitalina, Omar García Harfuch, para atentar contra su vida, sólo se puede explicar en la sospecha de que alguien de dentro entregó la información.
Pero si la corrupción explica la liberación de la madre de “EL Marro” y la facilidad con que se atentó contra la vida de García Harfuch, también sirve para entender cómo es que el sobrino de Dolores Padierna, el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, mantenga en la cárcel a Rosario Robles cuando, inocente o culpable de los delitos por los que se le persigue, la ley establece que debe enfrente en libertad el proceso penal en su contra.
Y para no ser exhaustivos, sólo la corrupción puede explicar que lo ocurrido en Culiacán con Ovidio, el hijo de El Chapo, tuviese que llegar hasta el Presidente para conseguir su liberación.
Y no porque López Obrador sea sospechoso de haber participado en la maquinación, que ya sabemos es insobornable, sino porque el operativo para capturarlo tomó por sorpresa a quien o quienes sin duda estaban comprometidos para permitirle vivir en paz en la capital de su imperio y “trabajar” a sus anchas sin nadie que lo molestara.
En efecto, la corrupción está instalada en lo sótanos del poder, sean municipales, estatales o federales, y eso explica mucho de lo que ocurrió en el pasado y pasa hoy, no solo la liberación de la madre de “El Marro”.

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