DE GOLPES DE ESTADO E IMPERIALISMO EN AMÉRICA LATINA


Por Jorge Petrikowski

La renuncia de Evo Morales ha sido sin duda la noticia del fin de semana, acaso por la manera en que ésta se dio, acaso porque de los países con problemas sociales era el que menos se pronosticaba saliera el mandatario, pero así ha sido y las reacciones no se han hecho esperar sin importar si son a favor o en contra, pero ya han aparecido y más en un país como el nuestro, donde el deporte nacional es opinar aunque la situación nuestra no difiera tanto.
Chile, Argentina, Brasil, Ecuador, Venezuela y algunos otros países parecían tener más posibilidades de derrocar a su mandatario, sin embargo todo parece indicar que, primero, el no tener a las fuerzas armadas de tu lado es determinante, segundo, Evo Morales tuvo un poco más de decencia y entendió que su ciudadanía no aceptaría nada que no fuera una renuncia, por lo que se hizo a un lado dando paso a una nueva era en aquel país, acaso una parecida a la que vivían antes de la llegada del primer presidente indígena, la que tenía a Bolivia como uno de los países más pobres de la región.
Se podrá estar en contra o a favor de Morales, pero sus números lo avalan como un mandatario más efectivo que muchos que hoy aplauden su renuncia, incrementando el PIB de aquel país y sacando de la pobreza a millones de personas, esas que han salido tras su derrota para mostrar la contraparte de Evo Morales, un personaje querido, sin embargo estas protestas no lo regresarán al poder, la decisión se ha tomado y quizá a miles de kilómetros de Bolivia, allá donde las dictaduras se ponían y se quitaban hace décadas.
Pese a los buenos números y millones de personas que lo siguen, la relación con el electorado se había gastado, un cuarto mandato resultaba impensable para un país que anhela democracia, así esto represente perder un buen mandatario; perpetuarse en el poder es un acto impensable en el siglo XXI, al menos sí de manera descarada y especialmente si el que lo hace es de izquierda.
Así el tira y afloja en América Latina comienza a tomar rumbo, algunos de los mandatarios con más presión mantendrán su puesto mientras tengan el apoyo de sus militares y especialmente de los Estados Unidos, que siempre serán un gran aliado, mientras que aquellos que no sean de su agrado correrán peligro.
Nuevamente América Latina está en la mira y por razones equivocadas, quizá unas elecciones nuevas habrían resuelto gran parte del problema, problema que no resolverá un gobierno militar y golpista; Bolivia tiene un gran espejo en Brasil, que pese a todos sus esfuerzos no ha podido superar a Lula da Silva y un gobierno que más de uno extraña sin importar su tendencia política.

Previous No al silencio, afirma presidente López Obrador, ante los hechos en Bolivia
Next Habrá operativo de seguridad especial durante el buen fin: Alfredo del Mazo