La recuperación tras la pandemia dispara el precio de los combustibles

El COVID-19 trajo consigo bajas históricas en la demanda y en el precio de los combustibles, pero ahora, con la apertura de las principales economías, ha comenzado un efecto rebote.

El precio de las gasolinas y otros energéticos ya supera los niveles previos a la pandemia. El aumento de la movilidad y un importante corte en la oferta se han combinado y llevado a los energéticos a registrar precios muy por encima a los vistos antes de la contingencia sanitaria.

En el país, durante la primera quincena de junio, la gasolina se vendió en promedio en 20.27 pesos por litro, de acuerdo con datos recopilados por la consultora PetroIntellgence. El precio implica una alza de 17% respecto al mismo periodo del año pasado, cuando el precio promedio fue de 17.24 pesos por litro y el derrumbe de los precios internacionales del petróleo incidieron en una baja global en el precio de las gasolinas.

En comparación con el mismo periodo de 2019, cuando las condiciones eran estables, el alza en el precio promedio en que la gasolina se vende al público es de 5%.

La pandemia, y la limitación en la movilidad derivada de ésta, trajo como consecuencia una desaceleración en la producción de crudo y combustibles. La Organización de Productores Exportadores de Petróleo (OPEP) redujo de manera significativa su producción de crudo y grandes refinadores a nivel internacional decidieron bajar la capacidad de sus complejos, debido al exceso de inventarios y una caída en sus márgenes de ganancia que no hacían rentable la actividad.

“Todo ha sido a partir de la pandemia. El punto de referencia de menor precio fue hace un año, cuando se dio prácticamente el cierre total de la economía y eso afectó el precio internacional. Y después, poco a poco, cuando empezaron las aperturas parciales, comenzó a subir el precio”, dice Alejandro Montufar, director general de la consultora PetroIntelligence.

El exceso de inventario de los grandes productores y una demanda que registró bajas históricas derivó también en una caída en los precios internacionales de la gasolina entre marzo y mayo del año pasado. En mayo, el país registró precios de hasta 7 pesos por litro en estaciones de servicio de venta al público en algunos municipios de la frontera con Estados Unidos.

Por qué suben los precios de los combustibles

Pero ahora, un efecto rebote ha comenzado, dicen los analistas. Con una acelerada campaña de vacunación en la mayor parte de las grandes economías y una oferta aún limitada por parte de los grandes productores –dentro de una estrategia para recuperar sus pérdidas–, los precios de los energéticos han comenzado una rápida escalada, cuya tendencia se proyecta a continuar.

Las tormentas invernales en el sur de Estados Unidos, durante febrero y marzo, que causaron el cese de operaciones de algunas refinerías y la disminución del exceso de inventario que tenían algunas, también han influido en el alza que se ha mantenido en los últimos tres meses.

El lunes, la gasolina de importación entregada en la costa este de México –en donde se abastecen los principales comercializadores– se vendió en 10.5 pesos por litro, el precio más alto desde el verano de 2018, de acuerdo con datos de OPIS, una agencia de precios de referencia para combustibles.

En marzo del año pasado, cuando la emergencia sanitaria comenzaba en el país, el precio de esta gasolina tocó niveles mucho menores, de 2.43 pesos por litro.

El tipo de cambio y un aumento importante en el precio internacional del petróleo también han sido un factor importante, coinciden las fuentes. Durante el año, el peso acumula una pérdida de 3%, de acuerdo con datos del Banco de México, con una cotización máxima de 20.93 pesos por dólar en marzo pasado. El país importa la mayoría de combustibles de Estados Unidos y el precio de referencia se calcula en dólar, de ahí el impacto en la cotización de la divisa.

La recuperación del petróleo –que tocó precios negativos en abril del 2020– también han incidido en los costos de las refinerías, que aumentan el gasto en sus insumos. Y las condiciones volátiles, derivadas de la pandemia y el uso de nuevas tecnologías, podrían llevar a las mezclas de referencia, WTI y Brent, a situarse por encima de los 100 dólares, y con eso, el precio de los combustibles también verán una tendencia al alza.

“Varios factores han apoyado a la recuperación de los precios. Por un lado disminuyeron los inventarios en Estados Unidos de combustibles debido a la tormenta invernal (de Texas) y luego el ciberataque al ducto Colonial (en mayo)”, explica Daniel Rodríguez, director asociado de OPIS. “Los esfuerzos de OPEP de disminuir la producción de petróleo han ayudado también a aumentar los precios de combustible y por otro lado, la campaña de vacunación en países desarrollados y economías asiáticas que han aumentado la demanda global de combustibles”.

En México, la demanda de gasolina ya ha superado los niveles registrados durante los meses más álgidos del año pasado, de acuerdo con los últimos datos publicados por la Secretaría de Energía. Pero estos aún no igualan las ventas ordinarias registradas en años pasados.

En la semana del 7 al 13 de junio, el dato más reciente publicado por la dependencia, las ventas de gasolina en el país se situaron en 707,000 barriles diarios, un aumento de 15% respecto al mismo periodo del año pasado –cuando las actividades económicas estaban prácticamente paralizadas–, pero aún 11% debajo de las ventas registradas en la misma semana de 2019.

En lo que va del año, el gas acumula una alza también importante, del 9%. En enero de este año, se vendió en promedio a 11.69 pesos por litro.

El alza en el costo del combustible, explican analistas, tiene un origen similar al alza de la gasolina. La restricción de la oferta de hidrocarburos y una mayor demanda industrial del combustible, principalmente de Asia, que se utilizan en la industria petroquímica y de plásticos.

“Como consecuencia de la pandemia hubo una desaceleración de la producción, entonces estás uniendo una situación donde la demanda se recupera a niveles normales, pero la oferta aún no, entonces esto crea una presión a la alza en los precios”, dice un analista del sector

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