BARTLETT: NEGOCIOS, FAVORES Y ENCUBRIMIENTO DE LA 4T


Casa de campaña de AMLO era de socio y trabajador de Manuel Bartlett

El columnista del Washington Post, Carlos Loret de Mola, en una investigación que hizo con sus colaboradores, informó que el propietario de la casa de campaña del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, la cual está ubicada en la calle Chihuahua, número 216, colonia Roma, era de un socio y trabador de Manuel Bartlett.
La casa de transición fue rentada a López Obrador por 130 mil pesos al mes.
Según detalla el periodista, la identidad del propietario de la casa porfiriana se había mantenido en secreto, sin embargo, este día se reveló que pertenece a Jesús Hernández Torres, político que ha trabajado 49 años con Manuel Bartlett Díaz, presidente de la CFE.
Esa casa fue propiedad de la empresa Top Real Estate Company hasta 2020, cuando la vendió al partido oficialista Morena, el cual anunció que construirá ahí el museo sobre la llamada Cuarta Transformación. El socio mayoritario de esta empresa —con 60% de las acciones, de acuerdo con su acta constitutiva— es José de Jesús Hernández Torres, un político que ha sido colaborador cercano desde hace 49 años de Manuel Bartlett Díaz, director general de la Comisión Federal de Electricidad, quien ya desde el año pasado fue investigado —y exonerado en medio de un escándalo— por 23 inmuebles no declarados.
Hernández Torres también es socio del hijo de Bartlett Díaz, León Manuel Bartlett Álvarez, con quien fundó la empresa hotelera Xibalba Resorts en Cancún, como quedó registrado en el Registro Público de Comercio de la Secretaría de Economía el 12 de enero de 2010, con información de washingtonpost.
Desde hace casi medio siglo, Hernández Torres ha ocupado cargos cercanos a Bartlett Díaz, tanto en el gobierno federal como en el del estado de Puebla. A lo largo de todo este tiempo, combinó sus responsabilidades políticas con una próspera carrera paralela como empresario hotelero.
En 1971, Bartlett fue director general de Gobierno en la Secretaría de Gobernación y Hernández Torres su asesor. En 1981, Bartlett fue secretario general del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Hernández Torres fue primero asesor y después coordinador de Comunicación Social de la campaña presidencial. De 1982 a 1988 Bartlett fue secretario de Gobernación y Hernández Torres quedó al frente de la estratégica y poderosa Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía, dependiente de la Secretaría de Gobernación.
Al final de ese sexenio, Bartlett perdió la candidatura presidencial del PRI ante Carlos Salinas de Gortari y fue designado secretario de Educación Pública en esa administración; Hernández Torres fue el oficial mayor de esa Secretaría. En 1992, Bartlett fue candidato del PRI al gobierno de Puebla y Hernández Torres lo acompañó como el encargado de Imagen y Difusión de la campaña. Cuando Bartlett ganó la gubernatura, le encomendó un proyecto clave, política y económicamente hablando: Hernández Torres fue director del multimillonario desarrollo Angelópolis, un exclusivo distrito financiero, comercial y residencial, creado cuando Bartlett era gobernador, y que sus opositores denunciaron que se convirtió en su “caja chica”. Bartlett fue senador del 2000 al 2006, y Hernández Torres fue asesor del Senado en materia de radio, televisión y cinematografía. Después, Bartlett dejaría el PRI para formar parte del movimiento de López Obrador a la presidencia.
En septiembre de 2017, a punto de iniciar las campañas presidenciales, el partido Morena empezó a rentar la casona de Chihuahua 216 a la empresa Top Real Estate Company, de Hernández Torres, según quedó reportado en los informes de gastos entregados por ese partido a la Comisión de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral. Esa casa estaba registrada a nombre de la empresa con el folio real 9435918 del Registro Público de la Propiedad de Ciudad de México.
El contrato de arrendamiento obligaba a dicho a partido a rentar la propiedad por un año cuatro meses a un precio de 130,000 pesos mensuales, y a realizar un depósito inicial de 452,400 pesos, según consta en el contrato, las facturas y transferencias bancarias que se hicieron mes a mes, obtenidas a través de una solicitud de transparencia. El contrato se renovó en 2019 y la renta aumentó a 138,000 mensuales.
Cuando López Obrador movió sus oficinas a Palacio Nacional, tras jurar como presidente, la casona quedó como centro de operaciones de Morena. La entonces dirigente nacional, Yeidckol Polevnsky, la ocupaba como oficina y después anunció que, para no seguir pagando renta, Morena buscaría comprar la propiedad porque tenía un valor simbólico: “Eran las oficinas de López Obrador”.
El 13 de enero de 2020, el Registro Público de la Propiedad emitió un primer aviso preventivo de compraventa por parte de Morena, lo que significa que en esa fecha acordaron la compra del inmueble. Dos meses después, en marzo, Polevnsky afirmó que Morena ya estaba “en proceso de escrituración” de la casona para convertirla en una galería que conmemorara a la Cuarta Transformación.
La familia Bartlett ha estado en el ojo público desde que, en 2019, en W Radio se dieron a conocer dos reportajes donde se señala que el director de la Comisión Federal de Electricidad, junto con su familia, posee 23 casas y 12 empresas que no declaró como funcionario público. Hace una semana se revelo que, en el gobierno de López Obrador, Bartlett junior ha recibido contratos por más de 162 millones de pesos del Ejército, la Marina, el IMSS y el ISSSTE. Su caso ha desmontado el discurso anticorrupción del presidente, quien ha defendido a su alto funcionario.
Este episodio no es una casa más ligada a un funcionario muy cuestionado. El inmueble era la casa de campaña de López Obrador, fue la sede del gobierno electo de México, la oficina del presidente entrante donde se tomaron decisiones centrales sobre el destino del país y se hicieron reuniones de impacto internacional. Incluso será el museo de la Cuarta Transformación. Que ese inmueble tenga ligas claras con Bartlett es un símbolo de las alianzas que llevaron al poder a López Obrador, una radiografía de los cortos alcances de su pretendida lucha contra la corrupción.

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