SE REPORTARON EN 2025 MÁS DE 2 MILLONES DE RECLAMOS POR FRAUDES BANCARIOS

Fue durante el primer semestre de 2025 que la Condusef registró 2 millones 484 mil reclamaciones por presuntos fraudes bancarios, un aumento de 5.2% respecto al mismo periodo de 2024.

Con el crecimiento acelerado del fraude, especialistas alertan sobre un fenómeno que suele pasar desapercibido: el autofraude, también conocido como first party fraud, una práctica silenciosa y compleja que ocurre desde el interior de los sistemas financieros y que representa una amenaza creciente para bancos, fintechs y comercios.

Pero a pesar de esta nueva modalidad, algunos expertos, como Provenir, destacan que es posible enfrentarlo con estrategias y modelos de detección más avanzados, lo que permitiría a retailers y pymes no solo reducir riesgos, sino también impulsar hasta un 40% el crecimiento de su negocio.

Señalaron que su modus operandi es cada vez más sofisticado, ya que el autodefraudador opera con planificación y premeditación.

Entre las conductas más comunes se encuentra la de solicitar créditos que no planea pagar; también puede inflar ingresos para obtener mayores montos.

Muchos recurren a simular quiebras para desaparecer deudas, mientras que en otros casos tienen a abusar de promociones o devoluciones para obtener beneficios indebidos.

Muchas veces estas acciones suelen pasar inadvertidas porque los sistemas tradicionales los clasifican como “malos pagadores”, sin detectar la intención detrás de su comportamiento.

El autofraude es difícil de identificar debido a la falta de integración entre los equipos de riesgo, fraude y cobranza, que generalmente trabajan de manera aislada. Sin una visión unificada del cliente, las señales tempranas se pierden y el impago deliberado aparece cuando ya es tarde. Distinguir entre quien no puede pagar y quien nunca quiso hacerlo continúa siendo uno de los mayores retos del sector.

La Condusef informó que el monto total reclamado superó los 10,714 millones de pesos, de los cuales únicamente 2,556 millones fueron reembolsados a los usuarios.

Señaló que la actividad fraudulenta en los servicios financieros aumentó 21% entre 2024 y 2025, mientras que los fraudes cibernéticos ya representan una proporción creciente del total: pasaron del 59% en 2018 al 71% en 2023, advirtió la Condusef.

El impacto del autofraude no se limita a grandes instituciones financieras. Las pymes mexicanas, especialmente aquellas que operan ventas en línea o que otorgan crédito directo a clientes, también enfrentan pérdidas crecientes por prácticas de first party fraud.

Suelen ser las más vulnerables debido a limitaciones de presupuesto y a la falta de herramientas avanzadas de análisis, lo que hace que estos comportamientos deliberados afecten directamente su liquidez, operación diaria y capacidad de crecimiento.

Sin embargo, especialistas señalan que cuando estas empresas incorporan tecnologías de decisión basadas en datos, no solo reducen de manera significativa el riesgo de autofraude, sino que pueden impulsar hasta un 40% el crecimiento de su negocio gracias a una mayor aprobación segura de clientes y eficiencia operativa.

Identificar estos patrones requiere unir datos, equipos y capacidades en tiempo real. Quien logre anticiparlo tendrá una ventaja competitiva en un entorno donde el fraude evoluciona más rápido que nunca, y es ahí donde algunas soluciones permiten no solo protegerse, sino crecer más rápido y con mayor certeza”, destacó Mauricio González, Head of Spanish LATAM y Country Manager para México en Provenir.

Especialistas coinciden en que tratar el autofraude como una deuda incobrable es un error. Reconocer su naturaleza premeditada y adoptar tecnologías de detección avanzada puede convertirse en una ventaja competitiva para las instituciones —incluidas las pymes mexicanas— que buscan operar en un mercado más seguro, justo y sostenible.

Destacadas: