Como políticos en campaña, la COP25 deja muchas “buenas promesas” sobre el combate al cambio climático acelerado, pero con escaso detalle.

 

La cumbre climática que se celebra en Madrid prolongará las negociaciones con el fin de lograr un amplio consenso y llegar a un acuerdo para incrementar la ambición en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y cumplir con el acuerdo de París. Aunque todavía existen algunas diferencias clave en las negociaciones como la regulación de los mercados de carbono, algunas partes se inclinan ya a dar por terminado el acuerdo general sobre el tema y aplazar los detalles técnicos para otra fecha.

En las últimas horas han circulado los borradores con los que se trabaja en las negociaciones, en los que se plasma que hay una urgencia a incrementar la “ambición climática” y responder a las necesidades de los países en desarrollo ante la amenaza el cambio climático acelerado. La asamblea también contemplo la necesidad de proporcionar información sobre las contribuciones nacionales que deberán ser revisadas con respecto al acuerdo de París, que entra en vigor en 2020.

A pesar del optimismo de la mayoría de los representantes durante la cumbre, cientos de personas y organizaciones no gubernamentales se reunieron en las inmediaciones del evento con pancartas y en forma de protesta para reclamar acciones inmediatas por parte de los gobiernos para combatir el cambio climático. Lo cierto es que, a pesar de que el cambio climático es algo natural, ya no basta solo con reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la especie humana en general arroja desperdicios tóxicos a la gran mayoría de los sistemas naturales en el planeta, produciendo un daño paulatino e irreparable.

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