MORENA Y SUS PRETENSIONES INTRUSIVAS


Por Isaí Vinicio

Si hay algún adjetivo que pudiera caracterizar el contexto de nuestra coyuntura podría ser: ocurrencias. Nuestra clase política busca la gobernabilidad y la construcción de confianza en la ciudadanía a partir de ocurrencias, y lo son porque no la impulsa un programa, un plan, una estrategia o sea la consecuencia de segunda derivada de algo que ya se consiguió, pero no es así, ahora fue el líder de Morena, Alfonso Ramírez Cuellar, quien pretende proponer una iniciativa de ley cuyo propósito es darle nuevas atribuciones fiscalizadores al INEGI para corroborar de manera directa la correlación directa entre ingresos, gasto y nivel de vida.
Todo esto encaminado, según su exposición de motivos, que hizo público el pasado fin de semana, para poder descubrir las grandes fortunas que se evaden de la responsabilidad fiscalizadora de la federación, y de igual manera pueda intervenir las cuentas bancarias de los propietarios sin una orden judicial. Así de grave el despropósito de esta iniciativa que pretende enmascararse de una pretensión justiciera y así aminorar la desigualdad social, sea por el temor que esto implica o como resultado de la supervisión justiciera.
¿Qué tal la idea? Imagino que más de uno al leer las pasadas líneas lo menos que hizo fue levantar la ceja o dudar de la veracidad de lo que digo, pero juro que es real. No es invento mío y sí obedece a una idea del partido en el gobierno y dominante del Congreso de la Unión. Crear una especie de Gestapo fiscalizadora de la congruencia de vida de todos los mexicanos, todo esto en aras de alimentar la sed de venganza, de esa peregrina idea de algunos conspicuos dirigentes del nuevo gobierno de que existe una lucha de clases que debe resolverse llevando al cadalso a todos los ricos que esconden sus fortunas del erario federal y hacerlos pagar su abusivo acopio de riqueza.
Híjole vaya matiz de trascendencia, realmente preocupante, que está propiciando un gobierno que ha hecho de la polarización social su lógica de gobierno, evidentemente dicha iniciativa no va a transitar, el líder de Morena en el Senado de inmediato de desmarcó de semejante despropósito y posteriormente el propio Presidente López Obrador deslegitimo la naturaleza de dicha iniciativa.
Sin embargo, es un reflejo preocupante de las rutas que pretenden impulsarse en este país y en este momento, por parte de la dirigencia de Morena, están viendo y no ven. Estamos por vivir la crisis económica más profunda de los últimos noventa años, la economía de nuestro país decrecerá en este año no menos de 7 por ciento del PIB y se perderán no menos de un millón y medio de empleos, que no serán fáciles de reponer en el corto plazo, será algo no visto por nadie de esta generación, y así pretende responder la clase política de este gobierno, es inaudito.
Al país le urge un mensaje de unidad nacional, le urge un liderazgo que concite, que genere confianza y certidumbre en la toma de decisiones, pues vendrán tiempos muy difíciles que pondrá a prueba nuestra gobernabilidad y la fortaleza de nuestras instituciones democráticas.
Y al parecer, no todos están en sintonía ni siquiera entienden la gravedad en la que estamos inmersos. El problema no son las ocurrencias, sino la ausencia de un programa, de un plan, de un mapa de ruta. Estamos en medio de una tormenta perfecta y tenemos una ausencia de ruta y un cumulo de disparates cuyo propósito es generar más incertidumbre y zozobra, que de por sí tenemos mucha.
Nos urgen un plan de ruta y nada más. Pónganse a trabajar en ello. Urge

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