MÁS DE 800 MIL MENORES SUJETOS AL TRABAJO INFANTIL EN MÉXICO

Se trata de niños y niñas de entre 12 y 14 años que laboran, siendo los varones los que más prevalecen en la explotación infantil.

La pandemia ha golpeado con rudeza a niños y adolescentes en México; el cierre de escuelas afectó a 30.1 millones de estudiantes de educación básica y media superior, y luego con las clases a distancia, pues 48.5% de las familias encuestadas por el INEGI en el reporte ECOVID-19 reportaron dificultades para que sus infantes continuaran las clases debido a la falta de computadora o conexión a internet, en tanto que 1.4 millones declaró no contar con señal de televisión digital, agrega el organismo en su Balance Anual REDIM 2020.
Muchos menores debieron abandonar sus escuelas por la falta de dinero y tuvieron que empezar a trabajar, y a ellos se agregaron aquellos que atribuyeron su abandono de las clases al Covid-19 por haber producido que uno de los padres o tutores perdiera su empleo.
Los datos del Censo de Población y Vivienda 2020, arrojan que en México hay 801 mil 327 niños y niñas de entre 12 y 14 años que laboran, siendo los varones en donde más prevalece el trabajo infantil.
El trabajo infantil en los niños representa el 62.1 por ciento o 497 mil 733 del total, mientras que en las niñas es de 37.9 por ciento o 303 mil 594, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En el país residen 31.8 millones de niñas y niños de 0 a 14 años, que en términos porcentuales representan 25.3 por ciento de la población total, de acuerdo con el instituto.
De este conjunto, 1.4 millones de niñas y niños de 3 a 14 años hablan alguna lengua indígena, es decir 5.4 por ciento de la población de esas edades.
Por otra parte, 6.5 por ciento de la niñez en el país tiene alguna discapacidad, condición mental o limitación para caminar, subir o bajar, ver aun usando lentes, hablar o comunicarse, oír aun usando aparato auditivo, vestirse, bañarse o comer, recordar o concentrarse.
Además, el 5.4 por ciento de las niñas y niños de 3 a 14 años hablan alguna lengua indígena y 1.7 por ciento de los menores de 15 años de edad son afromexicanos o afrodescendientes.
El 87.9 por ciento de los infantes en el país disponen de drenaje, energía eléctrica, agua entubada y piso firme en sus viviendas. Este porcentaje es menor para el caso de las niñas y niños, en cuyos hogares se habla alguna lengua indígena con el 61 por ciento.
En cuanto al matrimonio infantil, 6 de cada mil niñas de 12 a 14 años se unieron o casaron en el 2020.
Desde junio de 2020, luego de seis meses desde la aparición del coronavirus, ya se preveía que la pandemia aumentaría el trabajo infantil en el mundo y que amenazaba con desvanecer el logro de reducir en 94 millones el trabajo infantil desde el año 2000, según un estudio de la Oficina de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Adicionalmente, los niños que ya trabajan podrían tener que hacerlo durante más horas o en peores condiciones, y muchos podrían verse obligados a realizar las peores formas de trabajo, lo que causaría un daño significativo a su salud y a su seguridad, añadió.
Los efectos de la pandemia en la continuidad escolar se resintieron desde el año pasado, con 740 mil estudiantes de entre 5 y 29 años que no concluyeron el ciclo escolar, 59% por alguna razón asociada a COVID-19 y 9% por falta de dinero o de recursos.
Hay que mencionar que al ciclo 2020-2021 no se inscribieron 1.8 millones de estudiantes de 4 a 29 años que sí cursaron el ciclo escolar previo, de los cuales 1.5 millones asistieron a escuelas públicas y 243 mil a escuelas privadas.
El trabajo infantil también venía en aumento antes de la pandemia, con 3.3 millones en 2019, una tasa de 11.5% de la población de 5 a 17 años, 100 mil más que en 2017, cuando la tasa fue de 11%, señaló el INEGI en su reporte ENTI.
El trabajo infantil crece en toda América Latina, pero a la cabeza están México, Centroamérica y Brasil.
En México, las tasas de trabajo infantil más altas se observaron en Oaxaca, con 21.5%, y en Puebla y Chiapas, con 18.3% en cada uno de estos estados, en tanto que las más bajas se registraron en Baja California y Ciudad de México, con 5.3% y 5.4%, respectivamente.
En medio de todo, se aprecia que la desaparición de programas en medio de la pandemia como Prospera Inclusión Social, en sus vertientes salud y bienestar, así como el Programa de Instancias Infantiles, afectó, lo mismo que el recorte en el programa de Apoyo para el Bienestar de niñas, niños hijos de madres trabajadoras que perdió recursos por casi 50% en 2019.

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