¿ATERRIZA LA GUARDIA NACIONAL?

Por: José Fonseca

Es irrelevante, sí, pero quien esto escribe aplaudió en 2019 al gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador por crear la Guardia Nacional, la cual, si, según dichos presidenciales, actuaba como la Gendarmería francesa, era la respuesta a la crisis de seguridad en las comunidades pequeñas de todo el país.

Pero, por razones que nunca explicó, durante casi cuatro años, el expresidente no encontró la fórmula para aterrizar a la Guardia en la compleja realidad de un país, mientras crecía la influencia y presencia de las bandas del crimen organizado en tantas comunidades de la República.

Al cumplir siete años, la Guardia Nacional ha sido reestructurada; tiene facultades de investigación, de fortalecer sus capacidades técnicas de inteligencia y forenses. Llevará tiempo, pero es posible que los guardias nacionales puedan, como la gendarmería francesa, dar a los municipios pequeños la seguridad que necesitan.

Indigenismo, ¿ahora sí?

Cuando se revisan las estadísticas del INEGI, nos encontramos con que las entidades con más comunidades de mexicanos que se proclaman indígenas, herederos de lo que el oficialismo llama “la sabiduría de los pueblos originarios”, muestran también que son de las más pobres del país.

Durante el sexenio alemanista, en diciembre de 1948 se creó el Instituto Nacional Indigenista “para mejorar las condiciones de vida de las comunidades indígenas”; desde entonces, todos los gobiernos sexenales han tenido distintos programas para apoyarlas, pero persisten la pobreza y el analfabetismo en porcentajes superiores al resto de la población.

Ante esa realidad, uno quisiera que la consulta anunciada por el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum no fuera un programa más, sino el programa que, por fin, mejore las condiciones de vida de los miles de mexicanos indígenas, al menos para que no sean el doble del promedio nacional. Ojalá.

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