LA IA REDEFINIENDO EL MERCADO DE LOS SMARTPHONES

Por: Gonzalo Rojon

La inteligencia artificial (IA) está transformando prácticamente todas las industrias. Sin embargo, uno de sus efectos menos visibles podría modificar el mercado de los smartphones: la creciente competencia por los semiconductores más avanzados del mundo.

Cada modelo de inteligencia artificial requiere una enorme capacidad de procesamiento. Entrenar y operar estas plataformas demanda miles de procesadores especializados, fabricados con los procesos tecnológicos más avanzados disponibles. El problema es que esa capacidad de fabricación es limitada y hoy está siendo absorbida, en gran medida, por la creciente demanda de infraestructura para IA.

Lo interesante es que esos mismos procesos de fabricación también son los que utilizan los procesadores más sofisticados que integran los teléfonos inteligentes de última generación. En otras palabras, los centros de datos para inteligencia artificial y los smartphones premium están compitiendo por las mismas líneas de producción.

Desde una perspectiva económica, la decisión para los fabricantes de semiconductores resulta sencilla. Un chip destinado a un servidor de inteligencia artificial genera un valor mucho mayor que un procesador “normal” para un teléfono móvil. En consecuencia, una parte creciente de la capacidad instalada se está destinando al mercado que ofrece mejores márgenes.

Esto no significa que vayamos a enfrentar una escasez de teléfonos inteligentes, ya que los fabricantes aseguran capacidad de producción con varios años de anticipación. Sin embargo, sí comenzaremos a observar cambios importantes en la estructura del mercado.

El primero será un incremento gradual en el precio de los dispositivos de gama alta. No solo porque sus procesadores serán más costosos, sino porque incorporar funciones de inteligencia artificial ejecutadas directamente en el dispositivo exige chips más complejos, con unidades especializadas para procesar modelos de IA sin depender de la nube.

Pero quizá el cambio más importante será la ampliación de la brecha tecnológica entre los distintos segmentos del mercado.

Mientras los equipos premium ofrecerán traducción en tiempo real, edición inteligente de fotografías, asistentes cada vez más capaces y funciones de productividad impulsadas por IA, los dispositivos de gama baja y buena parte de la media continuarán utilizando procesadores fabricados con tecnologías más antiguas, suficientes para las tareas tradicionales, pero incapaces de ejecutar estas nuevas herramientas con el mismo nivel de desempeño.

En consecuencia, la diferencia entre comprar un teléfono de 5 mil pesos y uno de 20 mil dejará de ser únicamente la calidad de la cámara, la pantalla o los materiales de fabricación. La diferencia estará en la capacidad de acceder a una nueva generación de servicios basados en inteligencia artificial.

Paradójicamente, la IA no solo está transformando la forma en que utilizamos los dispositivos, también está modificando la economía de toda la industria de los semiconductores. Conforme una proporción creciente de la capacidad de fabricación se destine a producir chips para inteligencia artificial, la innovación llegará primero a quienes puedan pagarla, mientras que el resto del mercado avanzará a un ritmo un poco más lento.

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