EL MAREMÁGNUM ELECTORAL


Por Pilar Monteagudo

Transcurrieron las primeras horas de las campañas que nos conducirán, el próximo 6 de junio, a “las votaciones más importantes de la historia”, pero lo cierto es que estamos de cara a un proceso que nos llenará de toneladas de spots y muchos de los políticos empezaron a “mostrar el cobre”.
Ayunos de propuestas, sin la más clara idea de lo que implica buscar ser representante popular, hay quienes recurren al insulto, la burla, el menosprecio, la transa y la grosería. ¿
Ejemplos hay muchos y, con seguridad, ustedes han sido testigos de ellos, como los spots de los partidos Acción Nacional y del Trabajo, donde el primero acusa que “ya nos chingaron” y el de los segundos con una mujer embarazada y una doctora diciéndole que su hijo “va ser lo mismo que ustedes: ¡Pobres!”.
En ambos el estereotipo del mexicano pobre y marginado, pero hay otros como Alfredo Adame, ahora metido en la polaca gracias a Redes Sociales Progresistas, donde se aprecia su estatura moral y lo que en verdad pretende: hacer negocio.
Con su audio de “nos vamos a chingar 25 millones” deja muy en claro qué es lo que busca.
O ¿qué opina del “gobernador” morenista de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, a quien vimos hace apenas unas semanas atrás aquí en la Ciudad de México porque acudió a Palacio Nacional a firmar el Acuerdo Nacional por la Democracia, cuyos firmante supuestamente se comprometían a no intervenir en el proceso electoral.
Pero ni él, y mucho menos el presidente Andrés Manuel López Obrador respetan nada. Y mientras Bonilla se ha dado vuelo valiéndose de toda la infraestructura y recursos del estado, para írsele a la yugular a Jorge Hank Rhon, aspirante del Partido Encuentro Solidario (PES) a la gubernatura bajacaliforniana, el mandatario mantiene una enconada batalla en contra de quienes ve como “sus opositores”.
Ambos, un día y otro sí, atacan a sus contrarios.
Huelga señalar que en la Ciudad de México las huestes morenistas se apoderaron de la sede del Instituto Nacional Electoral, encabezados por el impresentable Armando Monter, exigiendo la destitución del consejero presidente Lorenzo Córdova Vianello, la desaparición del árbitro electoral y que, a chaleco, le regresen su candidatura a la gubernatura de Guerrero a otro impresentable: Félix Salgado Macedonio.
Y agarre su lugar porque se nos podrían ir las horas, los días, las semanas, los meses y los años tratando de buscar buenos motivos para confiar e ilusionarnos con nuestros políticos, cosa que se ve no difícil, sino imposible.

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