EL “CABALLO NEGRO” DE LÓPEZ OBRADOR

Por Luis Pinal Da Silva

La sucesión no está definida en la mente y corazón de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, si hoy tomara la decisión, sería en favor de Claudia Sheinbaum Pardo. Las lealtades, para el Presidente, son primero. La política, después.
López Obrador, incluso con la aceptación de Enrique Peña Nieto, llega – y se mantiene – con un capital electoral que no necesita justificar sus acciones políticas y le da tregua a la administración peñista.
A Enrique, lo mejor que le pudo pasar es que López Obrador llegara a la Presidencia. Si hubiera llegado José Antonio Meade, tendría la obligación política de desmarcarse.
En su defecto, Ricardo Anaya, por el PAN, con mayor razón se vería obligado a encarcelar a varios funcionarios de la administración de Peña, e incluso, a él mismo.
“Coincidentemente”, se le alinearon los astros a favor de Enrique y al llegar López Obrador, no le ha pasado nada. ¿Hablaríamos de perdón y olvido?
Por ello, López Obrador, reflexiona desde el primer día de su gobierno, en su sucesor o sucesora, olvidando promesas y aseveraciones sobre sus antecesores.
Si bien en el radar del presidente está Marcelo Ebrard Casaubón, a quien lo une una relación de sacrificios políticos, pero si bien el tabasqueño es agradecido y lo demuestra con sus amigos y leales servidores, tocante a la sucesión, son otras palabras.
Marcelo es un político perfectamente identificado por la socialdemocracia centrista, muy al estilo de los ideólogos del PRI. Pero ha debido sortear una serie de “inconvenientes” que han terminado por alejarlo de cualquier aspiración en el 2024.
Aparece, indudablemente Claudia Sheinbaum Pardo, quien ha sido compañera de López Obrador en andanzas políticas en la etapa de gobierno, desde el 2000 en la Ciudad de México.
Ella, es la candidata de los radicales de la 4T. Aunque el radicalismo no es para la mayoría de los mexicanos, ya que no quieren que el país ahonde sus diferencias, la fuerza de los grupos está en las colonias más pobres, en los sectores mas desprotegidos, ahí donde sobresalen los Bejarano, los Batres e infinidad de grupos que le dieron millones de votos a Andrés.
De ahí la lista que dio en una mañanera López Obrador, como Juan Ramón de la Fuente, embajador de México en la ONU, Tatiana Clouthier, quien tiene muy pocas posibilidades; y Esteban Moctezuma, embajador de México en Washington.
Juan Ramón, y no deben perderlo de vista, es la opción “C” de López Obrador, después de Claudia y Marcelo. Está en la mente y el corazón. El siquiatra ex rector de la UNAM, es un brillante académico, sin duda alguna, que en caso de que enflaque la caballada morenista, es la mejor opción, aunque no esté declaradamente militante de Morena.
El caso de Ricardo Monreal, es importante analizarlo por separado. Es un animal político muy astuto. Logró posiciones importantes en la Ciudad de México y derrotó a Dolores Padierna, en Cuauhtémoc. Sabe cómo mover fichas y en su mira está la Presidencia de la República y usará la estructura del Senado, desde el punto de vista político, para lograr sus objetivos.
Sin embargo, a varios años aún de las definiciones, parece que la balanza se inclinaría a favor de la Jefa de Gobierno de la capital del país, máxime que parece estar fuera de toda responsabilidad por la tragedia de la Línea 12 del Metro.
Es pronto para cualquier pronóstico, pero lo que sí es cierto, es que no será el Canciller quien sea ungido por las huestes morenistas para buscar suceder a López Obrador.

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