Supervisó la modernización de esta vialidad, en la que se invierten más de 770 millones de pesos.
El gobernador Manolo Jiménez Salinas supervisó los trabajos de construcción de la carretera Saltillo-Derramadero, una de las obras de infraestructura más importantes para la región sureste, que actualmente registra un avance del 75 por ciento y se prevé concluir a finales de este año.
Acompañado por el alcalde de Saltillo, Javier Díaz González, el mandatario estatal destacó que esta obra forma parte del programa de infraestructura que impulsa su administración en las distintas regiones de Coahuila, con una inversión superior a los tres mil millones de pesos destinada a fortalecer la conectividad, competitividad y calidad de vida de las familias.
Jiménez Salinas señaló que la modernización de la carretera Saltillo-Derramadero fue un compromiso adquirido con habitantes de comunidades rurales y trabajadores de la zona industrial, quienes diariamente utilizan esta vía para trasladarse a sus centros laborales.

La obra, realizada con recursos cien por ciento estatales, contempla la modernización de 7.4 kilómetros a cuatro carriles de circulación, la construcción de dos puentes superiores vehiculares y trabajos complementarios de infraestructura hidráulica.
El gobernador resaltó que esta vialidad tiene un impacto estratégico para la región, debido a que por ella transitan diariamente más de 20 mil trabajadores de las empresas instaladas en el valle de Derramadero, además de habitantes de las comunidades cercanas.
Asimismo, informó que su administración mantiene en marcha otros proyectos de gran relevancia en Coahuila, como puentes, ampliaciones viales, sistemas de movilidad, programas de pavimentación, obras hidráulicas y proyectos de desarrollo regional.
 
 
 
 
 

























