Por: José Fonseca
A pesar del pesimismo de algunos, ayer arrancó la tercera ronda de negociaciones bilaterales entre México y Estados para, durante tres días, abordar los temas del acero, aluminio, sector automotriz, la seguridad económica, condiciones laborales, agricultura y servicios electrónicos.
Hay quienes se alarmaron por el anuncio de que Washington impone un arancel de 50 por ciento a algunos productos canadienses. Una maniobra más del Gobierno del presidente Trump, muy acorde a su estilo personal de negociar.
El Gobierno de México confía en que habrá acuerdos con Washington, sabiendo que en los próximos tres meses y doce días, creo que debe gobernar administrando la incertidumbre y que, digan lo que digan, Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, sigue dispuesto a negociar los términos del acuerdo.
STPS: dificultad en aterrizar programa
Con el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, se dictó la norma de que los exportadores agrícolas tendrían que contar con certificados de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) de que cumplían con las obligaciones en materia de seguridad social a lo largo de la cadena productiva.
Juan Pablo Molina, vicepresidente de productores de la Asociación Nacional de Exportadores de Berries, producto que es una de las principales exportaciones agrícolas de Baja California, dijo que han hablado con la STPS para evitar cargas desproporcionadas para productores pequeños y medianos.
Citó el ejemplo de la dificultad para que trabajadores temporales obtengan documentación básica en el SAT, pues muchos viven a horas de distancia de las oficinas. Podría pensarse que parece un caso más de que nobles programas no aterricen bien en la compleja realidad nacional.
OAXACA
Tiempos de la celebración de la Guelaguetza, celebración que atrae gran cantidad de visitantes a una ciudad en que, como Oaxaca capital, la economía depende del turismo; inexplicable que el Gobierno del Estado tome decisiones que perjudican a las pequeñas y medianas empresas del centro histórico.
Salomón Jara, gobernador de Oaxaca, ha decidido hacer festejos y marchas en el Centro histórico que prácticamente impiden el tránsito de los capitalinos a sus actividades habituales.
Los oaxaqueños afirman que si el Gobierno del Estado, por su interés electorero, entorpece sus actividades, se preguntan, por qué si ya están a merced de la CNTE, ahora también a merced de los caprichos del Gobernador. Los más pesimistas creen que ya les olvidó Dios.
 
 
 
 
 






























